†Capitulo 21†

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                   «Flasback»

Allyson

Oh god..

Me veía diferente, era yo pero ¡diferente!, Me acerqué un poco más a el espejo y mi rostro ya no no era redondo, estaba delgado, mis pómulos eran más pronunciados, mis labios de un color rojo carmesí, estaba más pálida de lo normal, estaba un poco más alta, y delgada que antes, pero tenía más curvas, mi cintura era mucho más pequeña que antes, pero lo más impresionante eran mis ojos.

Eran de color rojo, como la sangre.

El cambio que no tuve cuando me convertí en vampiro, lo tenía ahora que saque a mi sacerdotisa interior.

—¡Aspen!— llame a aspen, estaba un poco nerviosa y confusa, no entiendo, porque de repente estoy así.

Aspen paso a la habitación seguido a las chicas y chicos.

Me quede perpleja viendo a todos y todos ellos me detallaban de pies a cabeza.

—¿Qué es esto?, Mis ojos-

—¡Te dijimos que iba a ver un cambio en tu físico! Y no te alarmes por tus ojos, se te pasará en un rato, se quita, tranquilízate no pasa nada— dijo Mía acercándose a mi lentamente.

Me senté en la cama y mi mente se fue de viaje a Júpiter mientras pensaba en lo que había visto en aquella visión, y la manera en la que me tenía que acostumbrar a mi nueva yo, la verdad no si se exageró todo, porque la verdad sigo siendo yo misma, pero ¿"mejor"?

—Allyson debe descansar chicos— dijo Aspen.

Todos salieron de la habitación dejando sola con Aspen.

—¿Estás bien?— dijo aspen acercándose a mi, se sentó a mi lado y tomo mi mano.

—Sí, estoy bien, solo que es raro, no estoy alarmada por mi cambio, si no por lo que ví en una visión.

—¿Visión?, ¿Qué viste?— dijo aspen con suma atención.

—Es mejor que hablemos esto con Mía, creo que lla sabra más que yo— solté metiéndome en la cama, me arrope de pies a cabeza y aspen se acostó a mi lado abrazando por la cintura.

—Piccola, no tengas miedo ¿si?, Todo estará bien, estaremos bien— Dijo aspen con un tono de voz bajo, casi como un susurro.

Me encantaba escuchar la voz de Aspen, tiene ese acento italiano, que tanto me encanta, y su voz es Suave, y un poco ronca a la vez, una combinación perfecta, su voz me calmaba.

Como es que nunca me di cuenta de que había algo raro en el?, Supo ocultar muy bien su secreto, si nunca me hubiese confesado de que era un vampiro, quizás seguiría pensado que solo es un chico normal, común, corriente.

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—Allyson, despierta.

Me levanté y lo primero que ví fue a....Elizabeth.

Elizabeth estaba ahí en frente de mi.

—Estoy aquí mi niña, estoy bien— dije entre sollozos.

Si presencia en ese momento hizo que me quedará paralizada.

—Estás.... ¿Viva?— comenté, mientras una lágrima Rosana por mi mejilla.

—Si nena, lo estoy— dijo abrazándome.

Me aferré a ella, mientras soltaba pequeños gemidos de dolor, me había costado no haber sabido nada de ella, pase noches sin dormir pensando en dónde estaría, si estaría bien, rezandole al señor para que estuviera bien y la cuidara.

Los GiordanosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora