Un buen día

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Kira estaba un poco emocionado, dado que han pasado dos años, Morioh había recibido nuevos cambios con el pasar del tiempo, tiendas nuevas, restaurantes nuevos, un gran centro comercial y dos nuevos parques. Morioh estaba pasando lentamente de pueblo a ciudad, claro que eso toma bastantes años más, sin embargo, no era nada mal en lo absoluto.

Tenía curiosidad de ir a comprar trajes y corbatas a una nueva tienda.

Giorgio Armani, una empresa italiana de Milán diseñadora y fabricante de artículos de moda de lujo.

Lo bueno es que le quedaba bastante cerca, le venía bien ya que a Kira le gustaba caminar... Era un día perfecto.

Los gustos de Kira obviamente eran exigentes, trajes formales de calidad (no importaba si eran de lujo o no), relojes elegantes, corbatas de lujo y cintos de piel y cuero caros... Bueno, acerca de los relojes era diferente, eso debido a que hace dos años Jotaro insultó uno de sus relojes, eso le dolió bastante en el orgullo.

Al arreglarse y salir, respiró el aire limpio y fresco de Morioh... ¡Ah, qué maravilloso!

Daba pequeños saltos y a la vez bailaba, se sentía como un hombre afortunado, tanto que a pesar de preferir la tranquilidad y no llamar la atención, su dicha era tal que no podía evitar mover el cuerpo a la voz de la canción de su cabeza.

Toda la gente le miraba extrañada y divertida, Kira sabía bailar muy bien, era un día despejado y muy ligeramente soleado, fácilmente podrías salir a disfrutar de un helado y relajarte un poco.

Y de hecho, eso era lo que pensaba hacer, en su camino se dirigió a un puesto de helados conocido que quedaba cerca. Mentiría si dijera que esos helados son como los demás, pues había algo sumamente diferente en ello, quizás la cremosidad, el sabor natural, el peso del helado que lo hacía tan abundante, ya lo estaba saboreando.

Al ver el puesto de helados, estaba a punto de dirigirse felizmente a este.

Pero, vaya que el destino es algo extraño, ¿será casualidad quizás?

En un callejón un poco profundo, notó a dos personas... Específicamente, una persona de baja estatura forcejeando con otra de un tamaño adulto promedio.

Kira utilizó a su Killer Queen para ver mejor en la oscuridad, y bingo.

Era Hayato siendo molestado... No, estaba siendo atracado por un hombre apuntando a su cuello una navaja, claro que Hayato intentó librarse a pesar de el riesgo que suponía, no quería dar el dinero que su madre le había entregado para ir a comprar algo que ella le encargó.

-Vaya adolescente más terco... Hayato de verdad no sabe cuando rendirse ante personas más fuertes que él, aunque tiene agallas y es listo, no debe subestimar el peligro.

Kira se acercó e hizo notar su presencia.

-¡Oye, tu! No seas estúpido... ¿Acaso quieres que te apuñale a ti en vez de a él?

-Qué manera de presentarse, bueno, en fin, deja ir al niño y largate de aquí.

-¡Vaya idiota, veo que tienes las mismas agallas de este pobre mocoso! Tu tienes un arma, yo no, aunque digas lo contrario, conozco a los de tu tipo, son de los que no se molestan ir a lugares poco concurridos y por lo tanto, no ven la necesidad de-

-Bueno, eres muy animado a hablar con gente desconocida, también debes cuidar eso.

Aquel tipo con la cara tapada por una gorra y lentes levantó su cuchillo.

-No te quieras pasar de listo conmigo, quizás y de verdad traes un arma... Pero no te dejaré pasar de aquí, entrégame tu billetera, avientala al suelo y me iré.

RetribuciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora