- Muchos años atrás existió una especie llamada "humanos" habitaron la tierra durante muchos años, sin embargo fueron de todo con ella, mientras la tierra les proveía de todo lo que necesitaban y más, ellos abusaron de sus recursos, la lastimaron tanto... hasta que la madre tierra se hartó, al igual que los eternos.
Hubo desastres naturales que debilitaron poco a poco a la raza humana, hasta que finalmente se creían extintos.
Sin embargo había unos cuantos aún escondidos, en los mismos lugares que se escondían los ancestros de cada uno de los sellos que existen, inevitablemente el mundo se repobló de ahora criaturas híbridas, una especie mezclada de humanos y seres mágicos, aún así al pasar los siglos la parte humana de las criaturas fue absorbida por la parte más fuerte, la mágica.
Pero no todo fue así de sencillo, hubo grupos humanos e incluso grupos mágicos que estaban en constante lucha por el nuevo territorio, fue ahí donde comenzó la guerra mágica, pero eso muchachos, lo revisaremos otro día.- el profesor se levantó de su silla y se recargó en el escritorio.
- Lo hemos visto antes profesor.- alguna voz en el fondo dijo con algo de molestia.
- Pero no conmigo.- les guiñó el ojo.
El profesor Chadburn era el director de Éclat y además de eso era un apasionado historiador, el sello de Chadburn era el Daimon o comúnmente llamados demonios, en otras clases habían aprendido que los humanos solían creer que los demonios eran seres malvados y que tenían la capacidad de poseerlos pero la verdad era que son sabios espíritus, con magia que les permitía moldear el pensamiento de los humanos, naturalmente afectando sus acciones. Fueron algunas organizaciones humanas quienes tergiversaron la información. Adhara se preguntaba qué habrían pensado de los dragones...
- Edevane.
- Profesor.- la voz de Chadburn la sacó del trance.
- El bosque se ve muy bien, gracias.- le sonrió.
Las alumnas hablaban mucho de la belleza de Chadburn pero ni ella ni Rae podían verla, es decir; creían que era bello, era un demonio después de todo pero no fantaseaban con la idea.
Chadburn y Adhara eran... no cercanos. Sin embargo Chadburn era alguien a quien es difícil acercarse. La historia no era muy buena, durante su primer año en la escuela ella había arreglado y salvado cada planta en las instalaciones de Éclat. Antes de las vacaciones de navidad Adhara acomodaba una última maceta cuando escucho pasos detrás suyo.
- Así que eres tú.- dijo una voz profunda y ella sintió un escalofrío.- Tú eres quien puso decente este lugar, llevo semanas persiguiéndote para agradecértelo.
- Yo...
- Gracias, señorita...
- Edevane.- dijo suavemente y el director sonrió antes de retirarse.
Por la noche un cuervo le entregó un collar dorado con un dragón en el centro, lo cual nunca le hizo mucho sentido. Podía entender que Chadburn de algun modo extraño, estuviese agradeciendo su gesto de cuidar las plantas... sin embargo ¿un dragón? No tenía sentido darle un dije así a una fae. De cualquier modo ella nunca dejó de usarlo.
Desde entonces dejaba "decente" la escuela y aveces el la acompañaba mientras le contaba algún evento histórico así que le alegraba tomar formalmente clases con él. Chadburn era extraño... pero Adhara veía en él una soledad arraigada en su interior, es verdad que se acercaba poco a los alumnos, tal vez tenía mucho que ver con su sello, tal vez Rae tenía razón. Tal vez ella no lo entendía porque su sello es naturalmente apreciado, podía tratar de entender, pero jamás sabría lo que Chadburn o Rae vivían, el miedo que los demás sienten al verlos. El tener que caminar siempre en un campo de minas porque sus sellos eran considerados oscuros y peligrosos, quizás las criaturas mágicas no eran mejores que los humanos en realidad.
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M'ai Aidez
FantasyLos humanos se han extinto. Las criaturas mágicas han podido crear un nuevo mundo, separados por sellos que indican el origen de su magia que deben entrenar en una academia. Una carta, una desaparición, amistad y amor inesperado. [EN PROCESO] [EN...
