¿Cuantas clases llevaban los fae en las que Darien pudiera hacer nuevos amigos? Herbología, cuidado de criaturas, estudios históricos, telequinesis y algunas optativas, siempre había elegido las mismas que Adhara pero tenía un nuevo propósito, hacer amigos que no fueran las chicas, aunque las amaba, era verdad que solamente se acercaba a ellas.
- Birdwhistle.- escuchó una voz profunda detrás de él.
- Profesor Chadburn.
- Tú amiga Aery se dio a la tarea de informarme que buscabas materias optativas un tanto mas... desafiantes.
Voy a matarla.
- Así es profesor, ¿puede guiarme al respecto?
- Probablemente debería recomendarle inscribirse en el ala médica, no es nuevo para nadie el talento que usted posee en ese campo, sin embargo... si usted está buscando algo que realmente esté fuera de su ámbito. Me gustaría invitarlo a un nuevo curso.
- ¿Qué sería...?
- Magia Arcana.- su tono cambió, era suave, y una pequeña sonrisa se asomaba. Sus ojos brillaban, pocas veces Chadburn realmente parecía un demonio. Esta era definitivamente una de esas ocasiones.
La Magia Arcana es la más antigua de todas las magias, la madre de todo, los arcanos según las leyendas, son los magos que tienen el mayor poder. Chadburn era un demonio debería haber vivido por lo menos los últimos cien años de la humanidad y todo lo que vino después, claro que sabia magia arcana. Claro que el mismo debió ser un arcano.
Los arcanos eran los guerreros más temidos y respetados en el mundo antiguo, antes y después de la extinción de los humanos, antes de que sucediera eran ellos quienes controlaban lo que los humanos llamaban "avistamientos" de cualquier criatura mágica. Mantenían en secreto o por lo menos en ambigüedad la existencia de esos seres que permanecían ocultos en ese mundo, los seres que finalmente caminaron libres por la tierra cuando los humanos terminaron de destruirse entre ellos, no hubo una guerra entre especies, simplemente el destino de la humanidad se cumplió, si todos somos dueños de nuestro destino, si nosotros lo forjamos en base a las decisiones que tomamos, definitivamente la humanidad había escrito con sangre el suyo.
Después de su extinción fueron los arcanos, quienes hasta entonces permanecían en las sombras quienes protegieron a las especies, sin poner cuidado a que especie pertenecieran solo los protegían, fueron los principales guerreros en la Guerra mágica, sin embargo sucedió lo que suele suceder con las leyendas; desaparecieron.
Como si se tratara de una cacería fueron disminuyendo en número, quedando olvidados y con ellos se perdió la magia arcana, el poder que ellos poseían jamás ha podido igualarse, al comienzo de la nueva era, había quienes creían que estos guerreros estaban escondidos, que habían regresado a proteger el mundo desde las sombras, arriesgando muy poco que la magia cayera en manos avariciosas y sedientas de poder. Naturalmente otros creían que algo o alguien los había extinto.
Aunque el legado de los arcanos era innegable no se reducía únicamente a estos vestigios de poder o memoria ancestral. Había algo más, algo más profundo, un eco que atravesaba el tiempo: una profecía. Sus líneas, sin embargo, estaban envueltas en ambigüedad. El idioma en el que estaba escrito apenas sobrevivía en fragmentos erosionado con el tiempo, muchas de sus palabras, carecían ya de una traducción precisa como si el mensaje hubiera sido diseñado para permanecer durmiente hasta el momento más oportuno. Aún así, entre símbolos y metáforas había algo que se repetía con insistencia, el surgimiento de nuevos guerreros, entre ellos uno en particular. Se hablaba de "aquel jinete del fuego" como una figura destinada a encender el renacer de la magia y el despertar la fuerza dormida de un mundo que había olvidado su propia grandeza.
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M'ai Aidez
FantasyLos humanos se han extinto. Las criaturas mágicas han podido crear un nuevo mundo, separados por sellos que indican el origen de su magia que deben entrenar en una academia. Una carta, una desaparición, amistad y amor inesperado. [EN PROCESO] [EN...
