EXTRA FÓSFOROS 03: FUEGO.

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FUEGO.

Si no tienes intenciones de quemarte no provoques al demonio de ojos azules.

Si no quieres arder con él entonces no caigas en su juego de seducción.

No intentes cambiarlo, no intentes ser el agua que ese fuego necesita.

Porque no lo lograrás, él no quiere más que tu rendición, él quiere poseerte, él quiere quemarte de la manera más placentera y peligrosa que puedas conocer.

No huyas, porque mientras más te alejes más lo obligarás a tenerte en la mira.

Él no es el hombre que te hará subir al cielo y te bajará las estrellas; él es el hombre que te hará arder en el infierno y quemarte en su juego de pasión.

Ella no lo sabía, no sabía que arder con él sería el principio de su propio infierno, ella no sabía que su fuego la haría pedir más a cada segundo.

Es fuego, el fuego que puede dejarte ardiendo para siempre, o el fuego que puede volverte cenizas.

Juega con el fuego y no te olvides que la llama jamás se apaga.

Juega con él, pero, no olvides que cuando intentes alejarte lo único que lograrás será querer más de él, de su infierno, de su placer y de su fuego.

Él solo quiere mostrarte el poder del fuego.

Bienvenida al infierno.

°°°°°°

Moscú, Rusia.

Octubre, 20.

Organización Mundial de Policía Criminal, OMPC, central de Moscú.

Un par de bombas resuenan, la edificación abandonada frente a los elementos de la OMPC comienza a derrumbarse mientras un centenar de escombros comienzan a caer.

Todos aléjense —se escucha que ordenan a través del intercomunicador que la mayoría aquí posee.

Todos los elementos de la OMPC comienzan a alejarse, a la distancia se mira como el clan de La Bratva y el clan de los Volkov se aleja huyendo de la zona de guerra.

Ambos clanes de la mafia habían causado una guerra, la OMPC los tiene en la mira desde hace meses, desde que ambos clanes comenzaron a atacarse mutuamente poniendo en riesgo la integridad de los habitantes en Moscú, en toda Rusia para ser sinceros.

—Los sospechosos se han ido —mi mirada va hasta la mujer de cabello rubio y ojos verdes—, ¡se fueron!

Maldice mientras lanza su arma al piso con molestia, salgo de mi escondite mientras cruzo mi ametralladora detrás de mi espalda.

—¿Qué pasa, agente Romanova? —pregunto a sus espaldas, se tensa en su sitio mientras la veo colocarse firme de inmediato—, en la OMPC no criamos a niñas infantiles que hacen este tipo de teatros cada que se fracasa en una misión.

Camino hasta quedar frente a ella, sus ojos verdes coinciden con los míos.

—Lo lamento, comandante Ivanov —responde al instante.

—Recoja su arma y compórtese a la altura —ordeno, asiente y de inmediato toma su arma para guardarla en su pretina y después colocarse firme una vez más.

Miro a mi alrededor, mi gente ya ha comenzado a salir de los escondites en donde se refugiaron para no salir heridos del derrumbe.

El humo ha desaparecido también, mis ojos van hasta el rastro de las llantas que dejaron las camionetas de los clanes, maldigo, había sido claro con Neela cuando le advertí que debía dejar su estúpido juego de gatos y ratones con Adrik Volkov.

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