ᴄᴀᴘɪᴛᴜʟᴏ 15

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No podía recordar un cumpleaños tan bonito como ese, a pesar de su actitud negativa al principio, pasarlo con Niall en el jardín hablando de cosas sin importancia le dio el escape que necesitaba. Se alegró mucho cuando su amigo pidió una enorme canasta de sus bollos favoritos y pudo tomar café en vez de ese té cítrico que todos parecían amar tanto en esa casa.

Cuando subió a su habitación, con el estómago lleno y el cansancio de un buen día, volvió a sentir el peso insoportable sobre su espalda. Abrió la puerta con desgano y sus ojos se abrieron como platos al ver una enorme caja con un moño sobre su cama, no podía creer que Niall había tenido tiempo de organizar un regalo siendo que estuvieron todo el día en el mismo lugar.

Dentro del paquete había pinturas todavía más hermosas que las anteriores, doce tipos de pinceles con diferentes trazos y 20 pequeños lienzos. Frunció el ceño al pensar cómo su amigo se había enterado que había perdido los anteriores pero decidió ignorar sus pensamientos.

Guardó la caja bajo la cama sin notar que había una pequeña dedicatoria en su costado.

Désolé, maladroit. (Perdón, torpe)

.

El día siguiente se basó en los preparativos de una gran fiesta de negocios que se daría en la mansión y Louis no podía entender por qué esa gente no podía firmar contratos en una oficina como el resto de la humanidad, le parecía un gastadero de dinero innecesario, pero esa familia no parecía reparar en gastos.

Cuando finalmente logró organizar el buffet, la lista de invitados y las 25 mesas con los respectivos apellidos de los invitados, le dolían los pies y solo quería acostarse a dormir, pero su amigo tenía otros planes.

-¿Qué vas a usar hoy?.- Preguntó, mientras acomodaba con enojo un centro de mesa, nunca nadie hacía las cosas como debían hacerse por lo que se resignó a hacer casi todo el trabajo él. Cuando levantó la vista exigiendo respuesta vio la cara de confusión de Louis.- La fiesta, tenemos que ir, somos parte del personal.

-¿No puedo decir que estoy enfermo o algo así?.- Suplico el ojiazul, rogando, de nuevo, que le diese una gripe que lo dejase en cama 10 días seguidos.

-Non.- Louis escuchó la voz detrás de él y el corazón se le achicó apretando su pecho con violencia.- Todos los empleados deben estar. Son reglas.- No parecía muy interesado en la conversación pero miraba al menor con una ceja enarcada, cómo si intentase adivinar que pasaba por su mente.

Su estómago se encogió solo ante su mirada pero luego recordó lo que había hecho y tuvo que contener las lágrimas en la garganta con mucho esfuerzo.

-C'est bien.- Respondió, con cansancio.

.

Agradecía a Niall internamente cada vez que abría su nuevo armario repleto de ropa que nunca hubiese podido pagar, le daba igual el estúpido evento pero no estar presentable podía ser contraproducente para los negocios y lo último que necesitaba era ver a Harry enojado otra vez. Escogió un traje azul que se ajustaba a sus caderas y sintió que nunca podría acostumbrarse a algo que no sea su enorme ropa de segunda mano.

Su amigo se pasó la noche de un lado al otro porque siempre había un problema nuevo que resolver y él se dedicó a seguirlo como un perrito faldero, cualquier excusa le parecía mejor que tener que estar en la misma habitación que el ojiverde. Sin embargo, no podía evitar mirarlo de reojo y hacer un gesto extrañado cuando notó que iba por su octava copa de vino y sus ojos comenzaban a ponerse risueños.

Harry levantó la vista y lo topó mirándolo, lo que provocó el característico rubor en sus mejillas, pero el mayor solo levanto la copa en señal de brindis y volvió a la conversación con quienes estaban sentados en su mesa. Louis no había tomado más de 3 copas pero se sentía mareado como si hubiese bebido mil botellas, por lo que se dirigió al baño y devolvió todo lo que había en su estómago.

-Tout va bien?.- Genial, quería hacerse invisible antes de que su jefe notase que era él quién estaba vomitando en el piso del carísimo baño de invitados.

-Oui.- Contestó, pero al final del monosílabo una arcada lo delató, sintió un ruido trás de él y vio a un Harry que parecía ¿Preocupado? ¿Por qué se preocuparía? Le había roto sus pinturas, su corazón y todas sus esperanzas, lo había humillado y... Otra arcada terminó de manera violenta con sus pensamientos y sintió una mano sobando su espalda.

-¿Estás borracho?.- Preguntó, con una ceja levantada y un gesto de desaprobación. ¿Qué carajo le importaba? El enojo le hirvió la sangre y lo miró con odio.

-No, Harry, no estoy borracho, estoy enojado estoy dolido, destruiste mi habitación, destruiste mi vida, me humillaste y yo sigo como un estúpido enamorado buscando razones para perdonarte aunque claramente a vos no te interesa en lo más mínimo.- Escupió las palabras antes de poder pensarlo y se arrepintió al instante, no volvería a tocar una gota de alcohol en su vida.

-Amoureux?.- En la cara de Harry solo se reflejaba sorpresa y confusión.

-Sí, Harry, enamorado, decilo en el idioma que quieras, es patético de todas formas.

-Je ne comprends pas.- Parecía un niño pequeño enredando sus dedos en sus rizos y con la mirada perdida.

-¿Qué no entendés?

-¿Por qué alguien tan maravilloso como vos se fijaría en mí?

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⏰ Última actualización: Dec 22, 2021 ⏰

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𝙻𝚊 𝚍𝚘𝚞𝚕𝚎𝚞𝚛 𝚎𝚡𝚚𝚞𝚒𝚜𝚎|𝙻.𝚂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora