–Vete a casa. Mañana espero que estés en tus cabales en la pelea.
El moreno se giró dejándole solo mientras andaba alejándose de él. Subió una mano para ondearla suavemente en un gesto de despedida.
–Lo que tu digas –proyectó lo suficientemente alto como para que le oyese desde su posición.
Kisaki le imitó y se dio la vuelta para volver a su hogar.
Imbécil –pensó para sus adentros apretando los dientes.
______________
Kisaki llegó a su casa medianamente tarde. Eran las diez de la noche y, debido a su edad y a su "estatus" de estudiante, sus padres comenzaron a gritarle. Su madre de forma muy violenta le recriminaba que no tenía ningún derecho a salir de casa. Su única obligación con y para él mismo era limitarse a estudiar; ser un simple mueble más en la vida de sus progenitores pero con la mejor pintura posible. Solo querían fardar de él. Así de triste eran sus vidas.
Su orgullo dependía básicamente del éxito académico de su hijo, lo cual, era patético.
Las reglas eran simples.
Limítate a estudiar. No necesitas amigos. Si tienes tiempo para salir incluso a la tienda de la esquina, tienes tiempo para que tus calificaciones sean perfectas.
No eran perfectas, rozaban la perfección, pero aquello era un pensamiento que alguien egoísta y narcisista no entendería jamás.
Algo que empezó simplemente por llamar la atención de Hinata Tachibana, fue su verdugo. Una mente brillante podría resultar altamente atractiva hasta que dejó de disfrutar el ansia de conocimiento por el estrés añadido de sus progenitores.
No le importó la bronca. Ignoró la pelea que buscaban sus padres para intentar manipularle.
Avanzó el pasillo desde la entrada hacia su habitación, pasando al lado de la cocina, verificando en un vistazo rápido que tendría que apañárselas para la cena. Había tres servicios puestos en la mesa, y uno era obviamente para él.
La comida, aún humeante de los tres platos le caló hondo los pulmones, haciendo que el estómago le rugiese.
Ante la atenta mirada de sus padres siguió su camino sin que ellos se percatasen que estaba mirando la comida. Prefería no cenar a tener que aguantar otra de sus exasperantes peleas de estudios.
Cerró la puerta tras de sí con cuidado y procedió a quitarse la ropa en la fría habitación para ponerse el pijama.
Se dio cuenta que la ventana estaba abierta, seguramente su castigo por llegar tarde; pasar frío.
Deslizó la ventana hasta cerrarla, rogando porque se hubiesen olvidado de desconectar de la calefacción y así fue.
Se acurrucó encima del parqué de la habitación, justo delante del pequeño radiador que le calentaba la espalda poco a poco. Se frotó las manos entibiándolas con su aliento y después las llevó a los bolsillos. Grata fue su sorpresa cuando al meter la mano, sus dedos tocaron un pequeño objeto que no recordaba haber puesto ahí antes.
Una pequeña chocolatina le iba a sacar del apuro. Inconscientemente sonrió al darse cuenta que era exactamente la misma chocolatina que había comido antes en Valhalla, pero que ahora estaba intacta.
Al final resultarás más útil que un simple peón.
Cogió la manta que dejaba encima del radiador para pequeñas situaciones de emergencia, como podía ser ese momento, y se envolvió con ella. Las fibras calientes le aportaron confort instantáneo, dándole una sensación de bienestar que le calmó.
ESTÁS LEYENDO
Hanma to Kisaki
Fanfiction🔞Relato de Hanma x Kisaki. Degradation kink. . . . Los personajes no me pertenecen. 🔞
