6 - Home sweet home

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Leila

—Enzo basta— grité tosiendo, él fue a mí closet a sacar toda mi ropa y a meterla en una maleta —Hey— lo llamé de nuevo y gruño viniendo hacia mí.

Ay no.

—Más te vale que comiences a vestirte o te va a ir peor— murmuró jalando mi brazo y me dirigió a la cama dónde me paso unos pantalones y una blusa de dormir.

—No quiero ir contigo, no voy a ir a ninguna parte— le grite aventando las prendas hacia él y río tocando sus cienes.

—Me estás colmando estúpida— confesó mirándome tal depredador a su presa y me quedé quieta en mi lugar arrepentida de haber dicho eso.

—Si yo digo que vas a venir conmigo, VAS A VENIR CONMIGO— recalcó las palabras y baje la mirada evitando ver sus ojos —Si yo digo que no respires, NO RESPIRAS, absolutamente todo lo que yo diga TU lo tienes que hacer al pie de la letra— terminó de decir de una forma amenazante y asentí agarrando las prendas que anteriormente había tirado al piso —Apúrate mi amor— demandó y asentí llorando en silencio mientras de reojo miraba como se dedicaba a sacar toda mi ropa y meterla en maletas.

—¿Puedo llamar a mi mamá?— pregunté señalando a mi teléfono y negó sin mirarme a lo que suspire triste, pero me dirigí a donde se encontraba el resto de mi ropa —Em... ¿puedes darme las llaves para abrir?— le volví a preguntar y me miró frunciendo el ceño.

—¿Para qué te escapes? No mi reina, vendrán por nosotros, — en eso, su celular vibró, recibió un mensaje —Será mejor que comiences a moverte porque ya llegaron por todas las maletas— dijo y abrí mis ojos indignada.

—¿A dónde nos vamos?— pregunté algo molesta y me miró amenazante, pero no dijo nada —¿Enzo a dónde nos vamos a ir?— insistí y me ignoró sacando un par de maletas de la habitación.

Tenía que hacer algo, no me podía dejar llevar por él así nada más.

Bajó un momento y pude escuchar como volvía a subir.

—Ya es hora— dijo entrando a la habitación y me quito un buzo de la mano que había agarrado para no tener frio dejándolo en su mano libre y nos hizo caminar hacia la entrada.

—Espera, mi celular— intenté regresar y negó.

—Yo lo tengo, no te olvidas de nada— me saco casi a rastras del departamento —Te encantará el lugar al que vamos— beso mis labios tiernamente —Me encantas, nena— susurro en mi oído y mordió mi oreja antes de alejarse.

¿Cómo podía tener una cara de Ángel y ser un completo demonio por dentro?.

***

—Home sweet home— dijo Enzo abriendo la puerta de la gran casa y quedamos expuestos ante un recibidor demasiado elegante —¿Te gusta?— pregunto y asentí regalándole una sonrisa torcida —Que bueno porque este va a ser nuestro nuevo hogar— dijo y suspire.

—Enzo es que yo no quiero vivir aquí, ¿Qué va a pasar con mi departamento?— me quejé y me miró indignado.

—Claro ya entendí, ¿Quieres quedarte allá para hablar y estar con otros mientras yo no esté?— gruño y jadee por sus palabras.

—West, no sé de dónde mierda sacas tantas estupideces, no te fui infiel nunca, de verdad— juré y río.

—Cállate estúpida— grito propinándome una bofetada y jadee soltando un sollozo.

—¿Qué te pasa? ¡Estás completamente loco! ¿Que te he hecho?— grite histérica y tiró de mi pelo haciendo que me arrodillara frente a él.

—Si vuelves a levantarme la maldita voz y no vivirás para contarlo— gruño apretando su agarre y jadee intentando que me soltará, pero solo provoque que apretara más su agarre —Pideme perdón— dijo y solloce negando —¡TE DIJE QUE ME PIDAS PERDON!— grito y grite asustada cuando pateó mi costado haciéndome retorcer del dolor.

—Perdón Enzo— hablé como pude y comenzó a reír como psicópata.

—Lame mis zapatos— pidió burlón y abrí mis ojos sorprendida por sus palabras.

—Basta, te lo pido, por favor, soy tu novia no tu puta esclava— hablé desesperada y fingió pensar un momento, pero después hablo.

—Entonces hazme disfrutar y...solo tal vez deje de estar molesto contigo, amorcito— suspire algo molesta —Tú decides— demandó y mire sus zapatos manchados de barro.

—Está bien Enzo, subamos— hablé acariciando sus piernas y sonrió arrogante.

—Eso es nena, estás aprendiendo a tomar buenas decisiones— dijo levantándome y acarició mi mejilla depositando luego un beso mojado en esta.

Este hombre sí que estaba loco, pero lo amaba y odiaba hacerlo a pesar de todo lo que me está haciendo pasar.

Amor EnfermoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora