Capitulo 20 un adiós con esperanza

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Naoto se sentía abrumado por la revelación de Sakura. Maya, su dulce y cariñosa Maya, era en realidad su hermana y su guardaespaldas. La traición lo había dejado aturdido, pero aún sentía algo por Sakura, una conexión que no podía negar.

Mientras caminaba hacia la puerta de la casa de Sakura, dudó por un momento. ¿Debería entrar? ¿Podría perdonar a Sakura y Maya por haberle ocultado la verdad?

Antes de que pudiera tomar una decisión, la puerta se abrió y Sakura apareció con una sonrisa nerviosa.

—Nao, ¿qué haces aquí? —preguntó Sakura, con los ojos llenos de sorpresa.

Naoto respiró hondo y se armó de valor.

—Necesitaba verte, Sakura —dijo Naoto, con la voz temblorosa—. Necesitaba saber si todo esto es real.

Sakura lo miró con tristeza y lo abrazó con fuerza.

—Lo siento, Nao —dijo Sakura, con la voz quebrada—. No quería lastimarte.

Naoto se sintió conmovido por el abrazo de Sakura. A pesar de todo, aún sentía algo por ella, una conexión que no podía ignorar.

—Tranquila, Sakura —dijo Naoto, con la voz suave—. No estoy molesto contigo. Solo necesitaba entender lo que está pasando.

Sakura se separó del abrazo y lo miró a los ojos.

—Hay algo que debo decirte, Nao —dijo Sakura, con la voz temblorosa—. Algo que he estado ocultando durante mucho tiempo.

Naoto sintió un escalofrío recorrer su espalda. ¿Qué más podía ocultarle Sakura?

—¿De qué estás hablando, Sakura? —preguntó Naoto, con la voz cargada de ansiedad.

Sakura respiró hondo y soltó la bomba:

—Nao, me voy a Inglaterra.

El silencio se apoderó de la sala. Naoto se quedó sin palabras, incapaz de creer lo que acababa de escuchar.

—¿Qué...? ¿Cómo es posible? —balbuceó Naoto, sintiendo que el mundo daba vueltas a su alrededor.

Sakura asintió, confirmando sus sospechas.

—Es cierto, Nao —dijo Sakura, con la voz llena de tristeza—. Mi familia es de la realeza inglesa, y tengo que regresar para cumplir con mi deber.

Naoto se sintió devastado. No solo había descubierto que Sakura era una princesa, sino que también estaba a punto de perderla para siempre.

—No puede ser —dijo Naoto, con la voz apenas audible—. No puedes irte.

Sakura se acercó a él y le tomó la mano.

—Lo siento, Nao —dijo Sakura, con la voz temblorosa—. Pero no tengo elección. Es mi destino.

Naoto sintió que las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos. Estaba a punto de perder al amor de su vida, y no podía hacer nada para evitarlo.

—Pero... ¿qué pasará con nosotros? —preguntó Naoto, con la voz quebrada.

Sakura lo miró a los ojos y le sonrió con tristeza.

—Siempre te amaré, Nao —dijo Sakura, con la voz llena de sinceridad—. Pero nuestro destino es estar separados.

Naoto se sintió destrozado. Sabía que Sakura tenía razón, pero no podía aceptar la idea de perderla para siempre.

—No quiero decir adiós, Sakura —dijo Naoto, con la voz temblorosa.

Sakura lo abrazó con fuerza y le susurró al oído:

—No es un adiós, Nao —dijo Sakura, con la voz llena de esperanza—. Es un hasta luego.

Naoto se sintió un poco aliviado por las palabras de Sakura. Tal vez, algún día, podrían volver a estar juntos.

Se separaron del abrazo y se miraron a los ojos por última vez.

—Te amo, Sakura —dijo Naoto, con la voz llena de sinceridad.

—Yo también te amo, Nao —dijo Sakura, con una sonrisa triste.

Naoto se dio la vuelta y salió de la casa de Sakura, con el corazón roto pero con una pequeña chispa de esperanza. Sabía que su vida había cambiado para siempre, pero también sabía que siempre recordaría a Sakura como el amor de su vida.

Mientras caminaba por la calle, Naoto sintió que una lágrima rodaba por su mejilla. Era un adiós doloroso, pero también era un nuevo comienzo.

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