capitulo 6 un giro inesperado

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"Tin, tin, tin". El despertador interrumpió el sueño de Naoto. Se levantó, sintiendo la emoción de la cita con Sakura. Se preparó rápidamente para ir a la preparatoria, repasando mentalmente cada detalle de la tarde que le esperaba.

Al llegar a la parada del autobús, se encontró con Kenta y Saya. Sakura ya estaba allí, esperándolo con una sonrisa radiante.

-Sakura, ¿lista para nuestra cita en el cine? -preguntó Naoto, con el corazón latiendo con fuerza.

-¡Sí, estoy lista! -respondió Sakura, con los ojos brillando de entusiasmo.

-¡Genial! Vamos entonces -dijo Naoto, sintiéndose el chico más afortunado del mundo.

Subieron al autobús y partieron hacia la preparatoria. El viaje se hizo corto entre risas y conversaciones animadas. Al llegar, entraron al aula, listos para enfrentar las últimas horas antes de la tan esperada cita.

El profesor de matemáticas comenzó a explicar el tema del día: ecuaciones. Sin embargo, para Naoto, las ecuaciones eran lo de menos. Su mente estaba en la película, en las palomitas y, sobre todo, en Sakura.

Finalmente, sonó el timbre de salida. La señal que indicaba que la aventura estaba a punto de comenzar.

-Sakura, ¿lista para ir al cine? -preguntó Naoto, con una sonrisa nerviosa.

-¡Sí, estoy lista! -respondió Sakura, tomando su mano con dulzura.

-¡Genial! Vamos -dijo Naoto, sintiendo una corriente eléctrica recorrer su cuerpo.

Caminaron por el centro de la ciudad, disfrutando del bullicio y la energía del ambiente. Al llegar al cine, se encontraron con una cartelera llena de estrenos.

-¿Qué película quieres ver? -preguntó Naoto, cediéndole la elección a Sakura.

-¿Cuáles hay? -respondió Sakura, con curiosidad.

-Tenemos "El amanecer de los muertos" o "Fenómeno siniestro 3" -dijo Naoto, esperando su decisión.

-¡Vamos a ver "Fenómeno siniestro 3"! -decidió Sakura, con una sonrisa traviesa.

-¡Genial! Vamos a comprar las entradas entonces -dijo Naoto, sintiéndose complacido con la elección.

Compraron las entradas y entraron al cine. El ambiente oscuro y la pantalla gigante creaban una atmósfera de misterio y emoción. No podían faltar las palomitas y las bebidas para completar la experiencia.

Cuando comenzó la película, los efectos especiales y las escenas de terror hicieron que Sakura se asustara y, sin pensarlo, abrazara a Naoto.

-¡Lo siento, me asusté! -dijo Sakura, con la voz temblorosa.

-No te preocupes, no pasa nada. Estoy aquí -respondió Naoto, sintiendo su corazón latir con fuerza mientras la abrazaba.

Después de la película, la adrenalina aún corría por sus venas. Naoto tuvo una idea para prolongar la cita.

-¿Quieres ir a tomar un helado? -sugirió Naoto, con una sonrisa.

-¡Sí, me encantaría! -respondió Sakura, con entusiasmo.

Caminaron hasta la heladería más cercana y compraron dos helados de fresa, el sabor favorito de Sakura. Mientras disfrutaban de sus helados, Naoto sintió que la conexión entre ellos se hacía más fuerte.

-¿Quieres venir a mi casa a jugar videojuegos? -preguntó Naoto, sintiéndose valiente y confiado.

-¡Sí, claro! -respondió Sakura, aceptando la invitación sin dudarlo.

Caminaron hasta la casa de Naoto, tomados de la mano. Al entrar, se encontraron con el padre de Naoto, quien los saludó con una sonrisa.

-Hola, hijo. ¿Quién es tu amiga? -preguntó el padre de Naoto, con curiosidad.

-Solo es una compañera de escuela, papá -respondió Naoto, sintiendo un leve sonrojo en sus mejillas.

-¡Ah, lo siento! Me he confundido. Bueno, que se diviertan -dijo el padre de Naoto, disculpándose y retirándose discretamente.

Naoto y Sakura pasaron horas jugando videojuegos, riendo y compartiendo momentos inolvidables. Sin embargo, el tiempo voló y la noche comenzó a caer.

-Sakura, ya es tarde. Te acompañaré a tu casa -dijo Naoto, sintiendo un poco de tristeza porque la cita estaba llegando a su fin.

-Sí, claro -respondió Sakura, con una sonrisa dulce.

Naoto acompañó a Sakura hasta la puerta de su casa. Al llegar, la miró a los ojos, sintiendo una conexión inexplicable. Se acercó lentamente para darle un beso en la mejilla, pero Sakura se corrió ligeramente y el beso terminó siendo directo en los labios.

-¡Oh! -exclamó Sakura, sonrojándose-. Ten, tienes un regalito para que me recuerdes -dijo Sakura, entregándole una pequeña flor.

-Adiós, Sakura -dijo Naoto, con una sonrisa radiante y el corazón latiendo a mil por hora.

-Adiós, Naoto -respondió Sakura, con una mirada tierna.

Naoto se fue a su casa, caminando en una nube de felicidad. El beso inesperado había sido un giro inesperado que lo llenaba de emoción y esperanza. Sabía que este era solo el comienzo de una historia de amor que prometía ser inolvidable.

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