"Tin, tin, tin". El despertador sonó, pero Naoto apenas lo escuchó. Se levantó con una pesadez inusual en el pecho, la alegría del día anterior empañada por el recuerdo de la discusión con Sakura. Se preparó para ir a la preparatoria, pero antes de salir, buscó a su padre.
—Papá, ¿podemos hablar? Tengo un problema —dijo Naoto, su voz teñida de preocupación.
Su padre, al verlo tan serio, dejó el periódico.
—¿Cuál es tu problema, hijo? —preguntó, con una mirada comprensiva.
Naoto suspiró, el peso de lo ocurrido aplastándolo.
—Ayer, después de clases, salí a tomar algo con una compañera, Maya, para conocerla y ser amigos. Pero Sakura fue a buscarme y nos encontró juntos. Interpretó mal las cosas y se puso celosa. Me llamó idiota y se fue llorando. No sé qué hacer para que me perdone —explicó Naoto, la frustración evidente en su tono.
Su padre se tomó un momento para pensar, luego le puso una mano en el hombro.
—Hijo, creo que debes hacer algo que le demuestre lo mucho que la valoras, algo que hable por sí mismo. Un gesto que le recuerde que ella es única para ti, que borre cualquier duda. ¿Entiendes lo que te digo? —aconsejó su padre, con sabiduría.
Naoto asintió lentamente, una chispa de comprensión iluminando sus ojos.
—Sí, papá, lo entendí perfectamente.
—Bueno, papá, adiós. Debo irme —dijo Naoto, con una nueva determinación.
—Adiós, hijo. Mucha suerte —respondió su padre, con una sonrisa alentadora.
En lugar de tomar el colectivo, Naoto decidió ir caminando a la preparatoria. Necesitaba ese tiempo para pensar, para preparar la sorpresa que le devolvería la sonrisa a Sakura. Mientras tanto, Sakura se subía al colectivo, su rostro reflejaba la tristeza que sentía. Se sentó junto a Saya.
—Hola, Sakura —saludó Saya, notando la melancolía de su amiga.
—Hola, Saya —respondió Sakura, su voz apenas un susurro.
—¿Qué te pasa, amiga? ¿Por qué estás tan deprimida? —preguntó Saya, preocupada.
—Por lo que pasó ayer. Me siento fatal —dijo Sakura, con los ojos vidriosos.
—¿Y qué fue lo que pasó? —insistió Saya.
—Vi a Naoto con Maya, la chica nueva, en un bar. Creo que me está engañando —confesó Sakura, un nudo en la garganta.
Saya frunció el ceño.
—No creo que estés interpretando mal las cosas, amiga. Desde que conocí a Naoto, vi que era un chico de corazón puro y honesto. Él no te engañaría, lo sé. Es muy tímido y le cuesta expresarse, pero sus sentimientos son genuinos —afirmó Saya, con convicción.
—¿Y cómo estás tan segura de que no me engañaba? —preguntó Sakura, anhelando creerle.
—Porque conozco a Naoto. Y porque, si te engañara, no se habría esforzado tanto en conquistarte. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a dejarlo? —preguntó Saya, buscando una respuesta.
—Aún no lo sé —dijo Sakura, la duda aún latente.
Mientras Sakura hablaba con Saya, Naoto llegó a la preparatoria. Entró al curso y, con el corazón latiéndole a mil, preparó su sorpresa. Sacó un dibujo cuidadosamente elaborado: un paisaje nocturno bajo un cielo estrellado, con dos figuras tomadas de la mano. Junto a él, dejó una nota escrita con pulso firme:
"Sakura,
Sé que a veces me cuesta encontrar las palabras, pero quiero que sepas que eres lo más importante para mí. Cada estrella en este dibujo representa un momento que quiero compartir contigo. Te amo, y mi promesa es protegerte y cuidarte siempre. Jamás te dejaré sola.
Con todo mi corazón,
Naoto Okada."
Cuando Sakura entró al curso, sus ojos se posaron en el dibujo y la nota en su asiento. Se asombró, y al leer las palabras de Naoto, una emoción profunda la invadió. Naoto la miró desde la puerta, y al ver sus ojos llenarse de lágrimas, se acercó a ella. La abrazó fuerte, susurrándole al oído:
—Jamás te dejaré sola.
Sakura lo miró a los ojos, sus propias lágrimas cayendo.
—Lo siento, Naoto.
Naoto la besó con ternura, un beso que sellaba el perdón y la promesa.
—Yo también lo siento. Siento que hayas dudado, pero entiendo por qué —dijo Naoto, con la voz quebrada.
Saya los miró, una sonrisa aliviada en su rostro.
—¿Qué pasó, Sakura? ¿No era que ibas a terminar con Naoto? —dijo Saya, sin darse cuenta de la gravedad de sus palabras.
Las palabras de Saya cayeron como un jarro de agua fría. Naoto se separó bruscamente de Sakura, la rabia y el dolor mezclándose en su rostro.
—Así que era cierto... ¿Pensaste en terminar conmigo? Después de todo mi esfuerzo, de todo lo que sentí... —Naoto no pudo continuar. La traición lo golpeó con fuerza. Sus ojos se llenaron de lágrimas. —No puedo creerlo, Sakura.
Naoto se dio la vuelta y salió corriendo del curso, el dolor en su pecho insoportable.
—¡Espera, Naoto! —gritó Sakura, intentando detenerlo.
Saya se acercó a Sakura, con el rostro pálido.
—Emm, dije algo que no debía, ¿verdad? Lo siento, Sakura —murmuró Saya, arrepentida.
Sakura se levantó y salió corriendo detrás de Naoto, el pánico apoderándose de ella.
Naoto corría sin mirar, las lágrimas nublando su vista. De repente, chocó con alguien en el pasillo y ambos cayeron al suelo.
—¡Lo siento, Maya! —dijo Naoto, reconociendo a la chica con la que había estado el día anterior.
Maya se levantó, sacudiéndose la ropa, y al ver el rostro de Naoto, se detuvo.
—Naoto, espera. ¿Por qué lloras? —preguntó, con genuina preocupación.
Naoto, aún en el suelo, levantó la mirada, el dolor reflejado en sus ojos.
—Es que Sakura quería terminar conmigo... No puedo seguir aquí —dijo Naoto, la idea de dejar la preparatoria surgiendo de su desesperación.
Maya se agachó a su lado.
—Yo también estoy pensando en cambiarme de preparatoria. No siento que este lugar me ofrezca lo que busco —dijo Maya, su voz suave, pero con un matiz de determinación.
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A Love Story
Romance"En un mundo donde el amor florece en cada esquina, pero la timidez construye muros invisibles, surge una historia que tocará tu corazón y te hará reflexionar sobre las oportunidades perdidas. Conoce a [Nombre del protagonista], un joven profundamen...
