Naoto se despertó con el suave sonido del despertador, sintiendo una extraña mezcla de emoción y nerviosismo. Se levantó de la cama y bajó a la sala, donde lo esperaba una escena que hasta hacía poco le hubiera parecido impensable: su padre, su madre y su hermana Nakamoto reunidos en la mesa del desayuno.
—Buenos días, familia —dijo Naoto, con una sonrisa tímida.
—Buenos días, hijo —respondieron su padre y su madre al unísono, con una mirada cálida.
—Buenos días, hermano —dijo Nakamoto, con una sonrisa radiante.
Naoto se sentó a la mesa, sintiéndose un poco incómodo ante la nueva dinámica familiar. Su padre rompió el silencio.
—Hoy es un día importante —dijo su padre, con un tono de entusiasmo—. Tu hermana Nakamoto comienza las clases en tu preparatoria. ¿Podrías ayudarla a conocer el lugar, presentarle a tus amigos?
Naoto asintió, sintiendo un poco de presión.
—Claro, papá. No hay problema. Yo la guiaré —dijo Naoto, intentando mostrar seguridad.
Nakamoto sonrió, agradecida.
—Muchas gracias, hermano. Eres el mejor —dijo Nakamoto, con una mirada dulce.
Naoto se sonrojó ligeramente.
—Bueno, nosotros nos vamos ya. Papá, mamá, adiós —dijo Naoto, levantándose de la mesa.
—Adiós, hijo —dijo su padre—. No olviden sus almuerzos.
Naoto y Nakamoto salieron de la casa y se dirigieron a la parada del autobús. Allí se encontraron con sus amigos Kenta, Saya, Sakura y Maya. La tensión en el aire era palpable.
—Buenos días, chicos —saludó Naoto, intentando aligerar el ambiente—. ¿Cómo están?
Kenta, siempre curioso, miró a Nakamoto con una expresión pícara.
—¿Y quién es la chica que te acompaña, Naoto? ¿Es tu nueva novia? —preguntó Kenta, con una sonrisa burlona.
Naoto se echó a reír, aliviado de que Kenta rompiera el hielo.
—No seas idiota, Kenta. ¡Ella es mi hermana menor! —respondió Naoto, negando con la cabeza.
Maya, que había permanecido en silencio hasta ese momento, frunció el ceño ligeramente. Los celos eran evidentes en su mirada.
Kenta se disculpó de inmediato.
—¡Mil disculpas, hermana de Naoto! No tenía ni idea —dijo Kenta, avergonzado.
Nakamoto sonrió, restándole importancia.
—Está bien, no pasa nada. Me llamo Nakamoto —dijo Nakamoto, con amabilidad.
Kenta sonrió, extendiéndole la mano.
—Es un placer conocerte, Nakamoto. Espero que podamos ser amigos —dijo Kenta, con sinceridad.
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A Love Story
Romance"En un mundo donde el amor florece en cada esquina, pero la timidez construye muros invisibles, surge una historia que tocará tu corazón y te hará reflexionar sobre las oportunidades perdidas. Conoce a [Nombre del protagonista], un joven profundamen...
