Y los pensamientos se hicieron presentes.
Solo por diversión, dejaré que se quede en mi templo. Será la primera humana que vea envejecer con su bebé. Su rostro es tan bello y cálido. En cualquier momento podría devorarla junto con su criatura... Pero solo esta vez dejaré que una humana viva.
Ella me vio como un hombre común y corriente. Estaba parada ahí, suplicando con gritos que la dejara en mi templo y la salvara de los maltratos de su esposo. A pesar de estar tan agobiada, se mantenía con firmeza mientras sostenía a su criatura en brazos. La mujer buscaba una salvación. La oji verde esperaba la respuesta del desconocido que estaba en la puerta de su templo (aunque evitaba demostrar su debilidad, su fuerza era su única fortaleza), con golpes en varios lados de su cuerpo y con ropa sucia de tierra por lo que había huido por el bosque para perderse entre el pueblo donde estaba ella y toparse conmigo.
Realmente no pensé que su belleza me cautivaría de esa manera tan poco común para mí. Yo solo salí de mi responsabilidad, solo por ese olor a sangre en su piel que derrama la mujer, por los golpes que tenía en su cuerpo. La miré para responderle...
—¡Douma-sama! Vamos, termina de contarme sobre el paraíso. ¡No me dejes así! —Decía la pelinegra con una tenue sonrisa de lado, mientras con su dedo índice tocaba la frente de Douma suavemente, intentando que reaccione.
Estaban dentro del templo, frente al gran trono que estaba detrás de ellos. Sentados en la alfombra, cruzados de piernas con una pequeña mesa en medio. La pelinegra solo se inclinó del otro lado de la mesa, poniéndose de rodillas en el suelo para estirar su mano y alcanzar su frente con su dedo índice. Parece que funcionó.
Douma reaccionó abriendo sus ojos de golpe y miró la cercanía de la mujer, con su dedo en su frente. Fue tan repentino que con su mano derecha agarró la muñeca de la mujer, haciendo que sus dedos retrocedan, pero aún con su brazo estirado cerca del demonio.
—¡Ah! ¡Douma-sama! M-me estás lastimando... —entre cerró sus ojos y con sus cejas arrugadas hacia abajo, incómoda por su acto de agarre.
—¿Uh? Kotoha, ¿cuál es el problema? —con un tono despreocupado, se dio cuenta de cómo sostenía la mano del contrario y abriendo los ojos de par en par, soltó la mano de la oji verde con cuidado y luego rió nervioso, casi sudando— lo lamento mucho, mi querida Hashibira, no estaba siendo yo. Me había perdido en mis pensamientos. Rió, colocando su mano derecha detrás de su nuca, por debajo de su cabello rubio.
—Deberías tener un poco más de cuidado, me asustaste. Pensé que te habias enojado —decía sobando su muñeca adolorida con una expresión de disgusto y susto— bueno, ¿en qué tanto estabas pensando?
«Me agarró bastante duro, es la primera vez que me lastima así» pensó Kotoha.
—¡JAJAJA! En nada importante, señora Kotoha. Realmente mi atrevimiento en tomarla así no fue de manera voluntaria, fue un error solamente mío. ¿Me perdonas? Anda, no seas así, sabes que me falta un tornillo en la cabeza. Solo eran tonterías, no le des importancia, ¿de acuerdo? —decía Douma con un aire fresco, pasando el tema de lado, mirando que detrás de la mujer se encontraba el pequeño Inosuke, de 2 años.
—Douma-sama, no hay problema. Pensé que fui imprudente contigo. Me alegra que hayas vuelto en sí. Igualmente, puedes ser sincero conmigo. Sabes que... ¡Eh! —dejó de hablar cuando sintió la mano de Douma en su cabello también, siendo despeinada. Miró al demonio reír, haciendo notar sus colmillos de felicidad. No pudo evitar sonreír igual, dejando el mal gusto que tenía hace rato con él.
Los dos rieron un poco mientras Douma últimamente les daba muchas vueltas a sus pensamientos. Estaba también reprimiendo sus deseos de comerse toda su piel y sacarle todos sus órganos vitales para saciar su sed, pero tenía calma y era paciente.
No le importaba mucho que la humana viviera, pero mientras más estaba con ella, era como si una parte de él la quisiera dentro de su estómago. Ya pasó un año desde que la aceptó en su templo. A pesar de que fingía tener empatía, realmente no sentía nada de emociones. Para Douma era como un juego de muñecas temporal, según sus pensamientos. Que cuando ella muriera, él seguiría igual, matando y devorando carne humana como si nada, sin saber que su vida cambiaría de rutina.
ESTÁS LEYENDO
Un psicópata con deseos | Douma x Inosuke |
Fanfiction¿Realmente algo cambio en el? Un demonio psicópata con deseos compulsivos de matar. Un demonio sin una pisca de empatía ante las personas que devora. ¿Ese demonio quizás sintió amor una vez? Kimetsu no yaiba. los personajes no me pertenecen. Abra c...
