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Pasó una semana para poder hacer la mudanza por completo, llevando solo lo importante, como ropa, documentos, dinero y entre otras cosas simples. Las demás cosas eran demasiado pesadas para llevarlas. Estaban montando todo en el tren para partir hacia su destino en la gran ciudad; el demonio tenía que ir con ellos. Si iba por su cuenta, llegaría demasiado rápido y levantaría sospechas.

—Todos a bordo, en unos minutos vamos a arrancar el tren —gritó el conductor del por los altavoces.

—¡Vamos, vamos, ya hay que subir al tren! —dijo Douma dando palmaditas en la espalda a Kotoha e Inosuke para que subieran.

Kotoha tomó asiento en la parte del frente, junto a una señora, y pidió permiso antes de sentarse a su lado. La señora le sonrió y le dio el permiso amablemente.

Douma vio los últimos lugares vacíos al fondo y tomó asiento junto a la ventana. Como no había otro lugar donde Inosuke pudiera sentarse, se quedó al lado del demonio, rodando los ojos con disgusto y mirando a su madre con traición por no sentarse con ella. A veces, él era tan inmaduro.

—... —Inosuke permaneció en silencio, evitando mirar al demonio y haciendo un puchero de enojo.

Pasó un largo rato en silencio hasta que el personal de servicio comenzó a ofrecer comida y bebida. El tren ya había arrancado y era un largo camino por recorrer. Inosuke se levantó para tomar algo de la bandeja y agarró cualquier cosa para calmar su sed, una botella al azar. La mujer del servicio estaba ocupada atendiendo a otra persona, así que Inosuke aprovechó el momento para meterse varios bocados en la boca y luego regresar a su asiento.

—Veo que tenías mucha hambre, pequeño Hashibira —dijo contento el demonio.

—¿Qué te importa mi salud? —respondió el menor, de mala manera.

—¿Te sientes incómodo conmigo? —sonrió el demonio, apunto de tocar el cabello del contrario.

—No te atrevas a tocarme de nuevo —refuño Inosuke, con mal humor.

—Vaya, vaya, no tienes que estar enojado siempre conmigo —dijo el Douma mirando de frente hacia el tren.

—En serio te odio, ¿no lo entiendes?... déjame en paz —dijo el azabache apretando los puños.

—Llegando a los oídos del rubio, entrecerró los ojos, para nada sorprendido— ¿puedo saber por qué tu odio hacia mí, Hashibira? —respondió el demonio para voltear a mirarlo con una sonrisa.

—No tengo por qué decírtelo, y otra cosa ¿por qué demonios nunca me llamas por mi nombre? —contestó el menor. Miró por fin a los ojos del contrario con frustración, apretando sus dientes, y aun manteniendo sus manos en puños en el aire.

«En serio, él es tan ingenuo e inmaduro»

—¿Eso era todo el alboroto? —dijo en gran susurro con una sonrisa en sus labios— Inosuke... —pronunció con voz ronca— ¿Así está bien? —pregunto bajo el demonio y puso su mano sobre los puños del menor para bajarlos lentamente, logrando que el azabache se calmara un poco y sus manos se relajaran.

—El menor solo bajó la mirada, aun con sus cejas cruzadas por el enojo que estaba hirviendo dentro de él— B-bien... —suspiro en susurro— ¿puedo preguntarte algo más? —preguntó con vergüenza, alzando solo un poco la mirada hacia el demonio.

Joder, esa mirada era demasiado para él. Douma suspiró cuando vio eso, su rostro era hermoso, y más con esas pestañas, ¡uff! Simplemente perfecto.

Un psicópata con deseos | Douma x Inosuke |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora