XVI

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Douma e inosuke llegaron a casa al fin, todo el camino que recorrieron juntos fue silencioso como si fuera una eternidad, no se dijeron nada durante esa caminata. Él oji verde estaba tan nervioso de estar al lado de él, no dejaba de recordar una y otra vez el beso que se dieron y las anteriores veces también, ¿cómo el demonio podría estar tan tranquilo? cuando para el menor pareciese que fuera un infierno solo pensar en esa locura. De tanto sobre pensar las cosas, se sostenían de sus manos, Douma lo guiaba como si lo estuviese cuidando a todo momento.

Toc toc

Toco la puerta con su mano libre el mayor, tenía un semblante alegre como de costumbre.

—¿La preocupe mucho? —dijo el oji verde con la mirada al frente.

—Si muchísimo. Aunque no lo creas también me preocupe por ti, ¿sabes?, no fue fácil —respondió Douma para sujetar más la mano del contrario.

—Al fin y al cabo, no eres tan malo —sonríe el menor, cabizbajo por lo apenado que estaba. Correspondiendo el agarre del mayor.

—Tu eres el cruel conmigo, eres especial para mi —susurra Douma con una leve risa.

A Inosuke le brillaron los ojos y sus mejillas no podían ocultar la tremenda vergüenza que sentía, no sabía cómo mirarle o hablarle, estaba como un tonto a su lado. Toda la rabia que siempre sentía y el enojo inquebrantable de todo momento es como si se hubieran desvanecido.

Douma resistía a sus deseos y lujuria que empezaban a recorrer por todo su cuerpo. Estaba siendo bastante blando con el oji verde, al sentir como de apoco se comportaba mejor con él. ¿Qué le habrá pasado para que este feliz con su compañía?

El momento fue interrumpido al percibir que la puerta se abrió, Kotoha se paralizo al ver a su hijo de espalda.

—El oji verdoso se gira hacia su madre y fue abrazarla con sus manos extendidas— ¡lo siento! no quise ignorarte, te juro que no fue mi intensión hacerlo —empieza a lagrimear un poco el menor aferrándose a la ropa de su madre y tenerla más cerca.

—Hijo, tranquilo ¿si? —susurra kotoha acariciando la espalda del menor y apoyar su cabeza en el hombro de su hijo— shhh... claro que te perdono, no hiciste nada malo, solo me puedes prometer algo —dijo con felicidad kotoha para ponerse a la altura del menor inclinándose solo un poco.

—¿Una promesa? —dijo Inosuke parando de llorar para prestarle atención y apartarse del abrazo para verle a los ojos.

—Prométeme que si algo te incomoda me lo dirás ¿sí? —dijo ladeando la cabeza para acariciar el rostro de su hijo con su mano— te amo y me preocupas todos los días, si no me cuentas nada ¿cómo podre apoyarte cariño? —sonríe para animarlo. Limpio las lágrimas que aun brotaban en las mejillas del menor con sus pulgares delicadamente.

—Te lo prometo —susurra con un enrojecido en su mejilla apenado, sus cejas fruncidas, aunque con una sonrisa a medias.

—Bien cariño —dijo con una sonrisa la madre, acaricia el cabello del menor con ternura— no quiero que nada te pase, tienes muchas libertades aquí, tú tomas tus propias decisiones, pero si eso afecta tu salud, tu vida, y estas en problema, yo tendré que intervenir, eres mi hijo ¿ok? no lo olvides —comento en un suspiro ya aliviada al tener a su hijo en casa.

—Si mamá —cerro los ojos al recibir las acaricia que su madre le daba en su cabello.

—Espero que no se repita —enfatizo la madre.

—Asintió con la cabeza, volviendo abrazar a su mamá— lo tendré presente, no te preocupes madre... —dijo con un alivio el menor. Como si ya no tuviera tantas cargas en su consciencia.

Un psicópata con deseos | Douma x Inosuke |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora