Douma se quedó frente a la habitación del pelinegro, dudando en entrar. Esperó unos breves segundos para reflexionar. Finalmente, reuniendo coraje, pasó su mano por la manija de la puerta y la giró lentamente. Sin embargo, al descubrir que estaba cerrada con seguro, soltó un fuerte quejido, haciendo crujir sus dientes al retirar la mano de la puerta.
»Inosuke se comporta de manera sumamente infantil; no comprendo su agresividad. Además, estoy perplejo con respecto a mis propios sentimientos. Ese joven me provoca una fascinación inquietante, anhelo explorar cada rincón de su ser. Mi mente ansía explorar su piel delicada, liberarme de la imagen que se arraigó desde aquél día en que lo descubrí en un momento íntimo. Desde entonces, ya no soy el mismo. Quiero entender los pensamientos de Inosuke, descifrar las razones detrás de este perturbador deseo.«
—Hashibira —susurró el demonio en la puerta, esbozando una tenue sonrisa. Luego, golpeó la puerta dos veces con el puño cerrado.
Toc Toc.
—¿Deseas conversar? —preguntó Douma, esperando una respuesta.
—Hashibira Inosuke —pronunció el demonio con seriedad, retirando su mano de la puerta. Era evidente que no tendría éxito tocando nuevamente.
Douma recordó que la señora Kotoha le había entregado una copia de las llaves de las habitaciones, por lo que con alivio, metió la mano en el bolsillo y extrajo las llaves. Abrió la puerta sin causar alboroto, presumiblemente Inosuke ya estaría durmiendo.
—Inosuke, ¿tu primer día fue difícil? ¿tan desastroso? —indagó Douma al entrar finalmente en la habitación, observando al joven de espaldas en su futón, con la manta cubriendo sus hombros.
Inosuke, aunque de espaldas, seguía despierto; sus sollozos apenas eran audibles. No deseaba mirarlo ni hablar con él, sintiendo que su orgullo y su existencia estaban en juego.
Douma se acomodó junto al futón, observando la espalda del joven cubierta por las suaves sábanas.
—Hashibira... —susurró el demonio, esbozando una sonrisa.
Era consciente de que Inosuke estaba despierto.
—¿No deseas compartir lo que te preocupa? —cuestionó, entornando los ojos el demonio.
Un aroma a sangre flotaba en el aire.
—.... —el demonio frunció el ceño.
—Déjame solo, por favor —rogó el joven, aún de espaldas.
Su voz sonaba ronca y quebrada por el llanto constante.
—Vamos, Hashibira —insistió el oji arcoíris, posando su palma en las sábanas del joven, acariciando su hombro.
—¡No me toques! —exclamó el joven con enojo, girándose y arrebatando las sábanas de golpe, casi golpeando al demonio con un manotazo, pero detuvo el movimiento abruptamente debido al dolor— ¡Maldito...! ¡Ay! Duele... —se quejó y gruñó el joven, sosteniendo su mano herida con la otra, colocándola sobre su muñeca.
‹Había olvidado que me lastimé»
—¿Te lastimaron? ¿Quién te hizo esto? —inquirió Douma. Se acercó con cautela al joven y tomó su mano herida, examinando los nudillos ensangrentados con cuidado.
El joven permanecía en silencio, nervioso al mirarlo.
Douma volvió la mirada hacia el azabache, quien tenía los ojos llorosos y la cabeza gacha. No intentaba golpear al demonio, ni mostraba resistencia alguna. Se encontraba vulnerable ante él, algo que lo sorprendió.
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Un psicópata con deseos | Douma x Inosuke |
Fanfiction¿Realmente algo cambio en el? Un demonio psicópata con deseos compulsivos de matar. Un demonio sin una pisca de empatía ante las personas que devora. ¿Ese demonio quizás sintió amor una vez? Kimetsu no yaiba. los personajes no me pertenecen. Abra c...
