VII

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En el Instituto.

Inosuke les daba muchas vueltas a sus pensamientos, salió tan enojado de su casa que no podía ni concentrarse, ese demonio y su maldita sonrisa se quedaron como un parásito en su cabeza. No reconocía sus sentimientos, sus razones para estar enojado, simplemente lo hacía por instinto de escapar, pero ¿escapar de qué? Siempre lo vio como una amenaza en la familia, nunca lo consideró nada suyo.

Tanjiro y Zenitsu se acercaron a la banca donde estaba el oji verde, empezaron llamándolo varias veces por su nombre para atrapar su atención y así sacarlo de sus pensamientos.

—¡MALDITO CERDO DE PACOTILLA, RESPONDE! —gritó Zenitsu enojado.

Tanjiro solo se dedicaba a topar el hombro de Inosuke amablemente.

—Hey Inosuke, ¿todo bien? —habló el pelirrojo con preocupación.

Inosuke sacudió su cabeza cayendo en la realidad, miró a los dos amigos que lo llamaban ya desesperados; al parecer, tenían un rato así hasta que reaccionó.

—¡¿A quién le dices cerdo?!, cabeza de idiota —pateó Inosuke, al naranja que le gritaba.

Cuando Inosuke ingresó al Instituto, se chocó con ellos dos, al instante formaron una amistad agradable, aunque se peleen cada cierto tiempo, de alguna manera, la pasaban bien. Principalmente Zenitsu e Inosuke, que siempre se peleaban por cualquier tontería la mayor parte del tiempo, Inosuke era muy competente con él.

El pelirrojo de cabello burdeos reía y agarraba una esquina de la camisa del menor Inosuke para que se calmara y así evitara pegarle al rubio.

—Vamos Inosuke, déjalo, no vale la pena pelear. Además, no nos respondías cuando te estábamos llamando, ¿en qué tanto piensas? —dijo Tanjiro mirando al pelinegro.

—¿Eh? —pregunto entre la confusión, Inosuke, deteniendo los golpes que había lanzado en el aire para mirar a Tanjiro.

—Además de sordo, ignorante —se escondió corriendo detrás del Tanjiro— SALVAME DEL CERDO, TANJIRO.

—Ahora sí te arranco la boca con mis manos —gruñó Inosuke formando un puño en su mano, las venas se le marcaban en su frente del enojo.

—¡Ya chicos, no se peleen! —grito Tanjiro con sudor en su frente, poniéndose en medio como buen amigo.

Inosuke botó humo por la nariz con un gran suspiro, siendo vencido por el pelirrojo.

—¡Mierda, está bien! —exclamo de mal gusto el azabache, mirando mal al rubio.

Se sentaron nuevamente en el comedor. Zenitsu suspiro de alivio y se sentó al lado de Tanjiro, protegiéndose del jabalí.

—Bien Inosuke, cuéntanos ¿qué pasó hace rato? —suspiro al fin el pelirrojo.

—Solo pienso en cosas sin importancia, no se tienen que preocupar a cada rato —respondió con enojo metiéndose el bollo de arroz a la boca.

—Nos preocupamos por ti porque eres nuestro amigo —dijo Tanjiro con una sonrisa gentil. Tomó una hoja de arroz y le dio un bocado pequeño.

—Además, ahora estaremos juntos en el instituto, podemos confiar en nosotros siempre y compartir lo que nos pasa, ¿verdad Tanjiro? —dijo Zenitsu con la boca llena, esperando la aprobación del pelirrojo.

—Sí —le respondió al fin Tanjiro, terminando de tragar su arroz.

—Uhhm... no sé qué sentir con tantas babosadas que dicen —mencionó Inosuke ladeando la cabeza.

Un psicópata con deseos | Douma x Inosuke |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora