CAPITULO DECISIETE

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La preocupación y angustia golpeaba el pecho de Hoseok cuando a lo lejos vio su camioneta aparcada a la orilla de la concurrida avenida. Un coche de policías y un taxi. Había un hombre mayor charlando con el uniformado, sin embargo, no había señal de Min-ha y los niños.

Listo para sacar su móvil y llamar a la chica, su manager se acercó al área del accidente. A través de los cristales oscurecidos, vio a Min-ha en el siento del copiloto, tenía a los niños en su regazo, ambos siendo consolados con un brazo, recostados en el pecho de su madre.

El corazón de Hoseok se estrujo.

—Yo me encargare, tu ve a asegurarte que estén bien. —musitó el manager una vez se aparcaron.

—De acuerdo.

Y sin decir más, bajo del coche y troto la corta distancia hasta la camioneta. Min-Ha parecía tan exhorta y abrumada que no noto cuando él se acercó. Al golpear el cristal con los nudillos, la chica se sobresaltó y lo miro con los ojos bien abiertos.

Hoseok se sintió terriblemente culpable al ver el miedo en los ojos castaños de Min-ha. Pero entonces el alivió inundo su expresión. Abrió la puerta.

—Lo siento tanto. —se lamento Min-ha negando con la cabeza, conteniendo las lagrimas.

Posando su mano en la espalda de Mang quien se abrazaba a su madre, Hoseok negó con la cabeza.

—¿Están bien? ¿Se lastimaron?

—Estamos bien.

Mang giro a ver a Hoseok y con un puchero en los labios extendió los brazos para ser cargado. Como si ya se tratara de algo tan familiar y común, este lo tomo y el niño se acurruco contra su pecho. Han llevo su dedo pulgar a los labios y lo succiono.

—¿Estás segura de que estas bien? —insistió Hoseok y en un acto de cercanía, acarició la cabeza de Min-Ha. Peino un mechón detrás de su oreja y ella no dijo nada.

A decir verdad, estaba mucho más asustada de lo que quizás debía de estar o era capaz de demostrar.

El golpe no había sido nada demasiado estruendoso. Aunque el crujido que había hecho el coche al chocar aun le causaba escalofríos, el pitido de los sensores y el grito asustado de los gemelos. Aquella era la primera vez que le había sucedido algo similar a Min-ha y entro en pánico al ser consciente d la situación. El coche de Hoseok. Los gemelos. Su error. Estaba temblando.

Incluso cuando el conductor de taxi fue amable y comprensivo con ella y el policía le había sugerido quedarse dentro de la camioneta hasta que llegara Hoseok y así podía calmarse y calmar a los niños. Min-ha seguía sintiéndose tan aturdida como enferma.

Aquel había sido su error. Había puesto en peligro a los niños. Había golpeado la costosa camioneta de Hoseok. Y aun así, no pudo hacer nada más que asustarse y disculparme. Siquiera se sintió capaz de consolar y calmar a sus propios hijos pues ella apenas y podía calmarse a si misma. Por primera vez en mucho tiempo, se sintió como todo; menos la adulta madura que debía ser.

—Estamos bien. —asintió.

—¿Qué hay de tu cuello? ¿No te duele?

El cuerpo de la chica dio un respingo cuando Hoseok filtro sus largos dedos entre su cabello, hacía su nuca. Negó con la cabeza.

—No duele. El oficial se ofreció a llamar a una ambulancia, pero le asegure que estábamos bien. Me dijo que aguardara aquí mientras llegabas.

—Fue lo mejor, estás un poco pálida.

Un mohín frunció los labios de la joven.

—En verdad lo siento mucho, Hoseok. —susurro sintiendo que la vergüenza y la culpa le quemaba el estomago. —tu camioneta...

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⏰ Última actualización: May 10, 2022 ⏰

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