"Tu has apagado las luces y entonces yo estoy palaizado"
A la mañana siguiente Mina salio de la habitación con Manggok de la mano, mientras Hanseok aun dormía. Ambos en pijama, los rostros hinchados y el cabello un tanto desastrosos.
--¿Donde esta papá?-- pregunto el pequeño viendo a su alrededor mientras tallaba sus ojos.
--Durmiendo.
--¿Puedo deparado?
--¿Despertarlo?-- Mang asintió con la cabeza y Mina ladeo con la cabeza.--¿Deberíamos?-- volvió a asentir con la cabeza entusiasmado y la joven se limito a soltar la mano del niño dando a tender que podía ir.
Un saludo matutino del siempre ruidoso y alegre Mang sería una buena venganza por la broma del baño.
Con un pequeño chillido de emoción el pequeño corrió hacia la puerta de la habitación de invitados y usando todo su peso se colgó del picaportes para abrir.
En el interior Hoseok aun dormía; la mejilla posada en la almohada a la que se abrazaba y la ropa de cama cubriéndolo hasta la mitad del torso. Curioso, Manggok entro y miro a su alrededor; la ropa de su papá estaba doblada en el sofá, sus zapatos al pie de la cama y sus chaquetas colgadas en el armario abierto.
Todo era nuevo para el pequeño y ver a su papá o su mera presencia aún le parecía algo increíble.
Siendo sigiloso fue a la mesa de noche para ver lo que había ahí; el móvil del chico, su cartera y un par de gafas de sol. Tomo estas últimas y se las coloco.
¿Ahora era appa?
Sonriendo escalo la cama hasta lograr subir y entonces sin previo aviso ni advertencia se lanzo sobre el chico cayendo de panza y despertándolo cuando se quedo sin aire.
Hoseok jadeo sorprendido. Asustado abrió los ojos y se sobresalto al ver un par de gafas frente a sus narices. Pero entonces fue cociente de todo y no pudo evitar sonreír al ver a Mang que lo abrazaba y le mostraba una enorme sonrisa de diminutos dientes cuadrados. Lucia como una abeja con los lentes demasiado grandes para su pequeño rostro.
--Buenos días-- exclamo el niño.
--Hola, Mang.-- despeino su cabello y lo abrazo con fuerza. El pequeño recostó su mejilla sobre su pecho y por un segundo en el que Hoseok cerro los ojos se sintió completamente en paz y feliz.-- ¿Dormiste bien?
--Hum.-- asintió el niño y se incorporo, sentado sobre su padre.
--¿Te gustaron los lentes?
--Hum.
--¿Los quieres?
--¡¿Chincha?!
--¡Si! Pero no le digas a tu hermano, solo tengo un par.
--¡Si! Secreto. ¡Gracias, appa!-- con una gran sonrisa el pequeño se inclino al castaño y dio un pequeño beso en los labios de su papá antes de dejar la cama para correr fuera del cuarto, donde Hoseok aun estaba sorprendido por el acto.
