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Zoe estaba junto al fuego, mirando las llamas, y oyó que la puerta se cerraba. Chat y Marinette se habían ido. Ella y Luka finalmente estaban solos.

Mientras disfrutaba hablar con Marinette, no había podido mantener lejor sus pensamientos acerca de ella y Luka desnudos en la cama, haciendo cosas inimaginables, aunque aceptables, fuera de su cabeza. Después de todo ella y Luka se casaron y sus votos se consumaron. ¿Por qué entonces sentía sus pensamientos tan pecaminosos?

Luka se acercó para pararse detrás de ella, sus brazos le rodearon la cintura
y la apoyaron contra él.

-Como prometí, te contaré todo lo que Chat y yo supimos de tu atacante.

Ella sacudió su cabeza.
-No quiero discutir eso ahora.

Él fue a darle la vuelta, pero ella lo detuvo con una mano firme en el brazo
que estaba apoyado cómodamente en su cintura. Necesitaba hablar con él
de cosas íntimas, y no sabía si podría enfréntalo directamente mientras lo
hacía. A pesar de que habían hecho el amor, todavía se sentía vulnerable e
ingenua cuando se trataba de intimidad.

- ¿Qué quieres discutir?-preguntó.

Cerró los ojos con fuerza y se lanzó hacia delante. -Intimidad-. Sus ojos
se abrieron de golpe cuando él la giró para enfrentarlo.

-No has sido tímida para decir lo que tienes en mente, otro rasgo que adoro de ti. Y te he dicho una y otra vez que podrías hablarme sobre cualquier cosa, así que, ¿por qué te resulta difícil hablar de intimidad conmigo?

-Las monjas me advirtieron sobre hablar con mi esposo del tema. Ellas
insistieron en que era su dominio, y yo debía cumplir con mi deber sin cuestionar ni protestar.

Luka no pudo evitar sonreír.
-Eso sería imposible para ti. Eres demasiado inquisitiva, otra parte de tu naturaleza que amo.

Ella apoyó una mano suave en su mejilla.
-Tengo la suerte de tenerte como mi esposo, porque seguramente no hay otro hombre alrededor que sea tan
tolerante con mi persistente curiosidad.

-Me alegro de que finalmente te des cuenta de mi valía-dijo, con una
sonrisa cada vez mayor. -Ahora, ¿qué preguntas llenan tu mente?

Se deslizó de sus brazos y se acercó a la cortina que separaba las dos habitaciones, antes de volverse para mirarlo, sus palabras alentadoras le
habían dado el último empujón que necesitaba.

-Pensé en esperar desnuda en nuestra cama por ti. ¿Es eso lo que debe hacer una esposa?

No solo sus palabras, sino la imagen de lo que ella sugirió, y que hubiese
pensado en hacer tal cosa, lo puso duro. Se acercó a ella lentamente, aunque
mantuvo una pequeña distancia entre ellos.

-Es más que apropiado que una esposa muestre cuánto desea a su marido.
Las palabras salieron de su boca como si no pudiera detenerlas, o como si
tuviera que decirlas antes de perder el valor para hacerlo.

-Te deseo tanto, que a veces, siento que me voy a volver loca por la falta
de ti.

Luka fue a dar un paso adelante, extendiendo su mano hacia ella.

Zoe rápidamente dio un paso atrás, con la mano extendida para detener su acercamiento.

-Por favor. He pensado en esto toda la noche. Y me gustaría recibirte
desnuda en nuestra cama, antes de que pierda el coraje para hacerlo.

Luka retrocedió un paso, más que dispuesto a dejar que se saliera con la
suya.

-Llámame cuando estés lista.

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