Su prometido

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-Llegamos a la plaza muy elegante de hecho, se me hace muy conocida la estructura y la locación de toda la cuadra, pero mi cerebro no me ayuda a recordar, José Luis me toma de la mano mientras nos adentramos a la plaza, en total son seis restaurante, todo con temática similar, la más común campestre, todo al aire libre

Comenzamos a caminar por la poca gente que se encontraba en los pasillos, decidiendo en dónde comer, ambos nos fijamos en un sendero que se adentraba a otra zona más expuesta, el sol se reflejaba por todas partes causando un clima fresco en esta mañana tan airosa

- ¿Comemos aquí? - asiento y ambos buscamos una mesa, me ayuda a sentarme corriendo mi silla

- Guten Morgen, mi nombre es Henri ¿Que desean ordenar? - nos pregunta en su idioma natal, un chico joven, delgado, rubio y de ojos marrones, nos deja el menú

- a mí me traes unos hotcakes con huevo y tocino - toma mi mano por sobre la mesa - ¿Y tú amor?

- a mí me traes lo mismo, pero me le agregas unas tostadas con mantequilla y queso, junto con una taza de café y un jugo de fresas... Ah y unas donas con azúcar que traen por dentro jalea, que son riquísimas, de esas tráeme dos - el chico asiente y anota todo, bajo la carta y la mirada burlona de José Luis me hace sonreír - ¿Que pasa?

- nada - oprime la sonrisa - y una tasa de café - el rubio asiente y se va

- te dije que tenía hambre - me doy de hombros

- yo no dije nada, al contrario me gusta verte comer así, salir de ese círculo donde solo comes como conejo

- me causa risa - mira quién es el que me dice conejo

- yo no soy el que come puro pasto - se defiende

- yo no hablaba de la comida - llega el chico con dos tazas de café negro, le agradezco y se va

- ¡Altagracia por dios¡ - comprende mi doble sentido y se ríe, nos quedamos en silencio mientras tomamos café - luego de aquí ¿Dónde quieres ir?

- yo tenía pensado ir de compras, no me convencen ningún vestido que traje, así que me toca ir a buscar uno

- ¿Puedo ir contigo? - me causo risa, su forma de decirlo, como cuando un niño le pide a su mamá que lo lleve al trabajo - no me quiero quedar solo en la habitación

- lo pensaré, porque si más lo recuerdo eres una distracción para mí en las compras - llevo la taza a mi boca

- no es mi culpa que a ti te encante provocarme - levanta y baja ambas cejas

- con permiso, sus pedidos - llega en camarero a dejar todos los platos llenos de comida y el vaso de lujo - Buen provecho - se despide en su idioma natal

Comenzamos a comer en un silencio nada incómodo, al terminar mi plato principal fui a por las tostadas junto con los últimos tragos de mi café, Luis estaba por terminar su comida, tardo un poco más ya que recibió una llamada de la oficina que no pudo ignorar

- ¿Te caben esas las donas? - pregunto con gracias

- que forma más extraña de pedirme una - sonreí mientras estiraba mi brazo sobre la mesa hacia su boca para darle una probada de mi dona

- mmm ... Está deliciosa - se limpio luego de tragar

- toma una, creo que ya no me cabe nada más - hice un ademan de lanzarme al respaldar de la silla, cuando el camarero llegó de nuevo a retirar los platos, y no se fue sin antes decirnos algo

- Señora, me manda a decir el dueño que toda la comida de pidieron, corre por la casa

- ¿El dueño? No entiendo - veo a José Luis que está igual de perdido que yo

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