Esta es la historia de un pianista con un futuro prometedor, pero con un amor que no lo deja avanzar. Que lo encadena a ese bar, a ese piano y a esa infinita canción que toca todas las noches esperando volver a verlo.
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Hay heridas que el tiempo no puede curar, besos y caricias que no puede borrar Y amores que no se pueden superar.
Pero sí nos permite hacer las paces con nosotros mismos, con nuestro pasado. Y a Yoongi le había servido el tiempo para demostrarse que no era dependiente de un amor, que él podía vivir sin aquella persona y sin su amor. Y aunque fue difícil, él lo logró, sanó y ahora sabía que si lo amaba, era un amor limpio y puro.
Habían pasado 3 años desde que Yoongi eligió sus sueños en lugar de un amor que quizá sería pasajero. Fue difícil para él los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses. Porque en sus sueños y pensamientos siempre aparecía un hermoso rostro de ojos pequeños, labios abultados y hermosas mejillas sonrojadas.
Lo recordaba con amor y con nostalgia. Y aunque muchas veces estuvo a punto de regresar a Milán para buscarlo siempre hubo alguien que lo detuvo, que lo apoyó y lo ayudó a no caer en la misma situación en la que estuvo en corea.
Porque la tentación siempre estuvo ahí, la botella de whisky esperando en su anaquel para ser abierta y bebida por la desesperación y el dolor de un amor que no podía alcanzar.
Después de 3 años él había logrado seguir adelante, cumplir sus sueños y nuevas metas se hicieron presentes las cuales se iban cumpliendo poco a poco. Pero a pesar de eso él no había conseguido amar a alguien como alguna vez amó a aquel rubio. Lo intentó muchas veces, pero no lo logró, su relación más larga había sido de 6 meses y fue por que su pareja había decidido dar por terminada la relación sin avisarle hasta que Yoongi lo vio con alguien más.
¿El motivo?
Quizá esta vez no se había refugiado en un bar, ni en el alcohol pero si lo había hecho en su trabajo, más de 12 horas se la pasaba en el estudio componiendo canciones para los artistas de la empresa, para sus conciertos clásicos y para él. Tan sumergido estaba en ello que se olvidaba de sus parejas las cuales siempre le reclamaban tiempo. Por eso llegó a la conclusión de no tener pareja hasta encontrar a alguien que pidiera hacerlo salir de su burbuja.
Solo había una persona que lo lograba pero estaba descartado pues ya estaba comprometido y era heterosexual. Pero en poco tiempo se convirtió en su mejor amigo y hermano.
Hermano.
Había pasado tanto tiempo y aun así era difícil para él hablar con Namjoon. Un año después de que había llegado a estados unidos logró hablar con él, por qué todo el tiempo anterior había estado evitándolo, solo hablaba con su madre contándole de su nueva vida. Aun no lograba perdonarlo por haberle hecho esa jugarreta pero tampoco iba a estar toda la vida guardando rencor. Así que por lo menos podían ponerse al día con sus vidas como dos personas maduras. Namjoon aun seguía pidiéndole perdón, tarde se había dado cuenta de su error, el solo había querido ayudarlo y sabia que si le decía a su padre que ya no era homosexual su hermano, quizá podrían regresar a ser una familia. Gran error que pagó muy caro. Pues no solo había perdido a su hermano si no también a su mejor amigo. Solo sabía que estaba en Milán pero no sabía más de él.