Una Otaku que murió, le dan una oportunidad para poder reencarnar de nuevo en el lugar que ella quisiera, eso fue en su anime favorito Hunter x Hunter.
Pero a pesar de que esta en su anime favorita , este tiene un ligero cambio, el cual es que en es...
Lo último que recuerdo antes de morir fue a toda la familia Cassano reunida, celebrando nuestra victoria tras la guerra contra la mafia enemiga. Habíamos ganado. Como siempre.
Risas.
Copas alzadas.
Orgullo.
Hasta que vi la expresión de Alex.
Mi mano derecha no celebraba.
Bajé la mirada siguiendo la dirección de sus ojos... y lo entendí.
Mi camiseta blanca se teñía lentamente de rojo.
La sangre caía con una calma absurda, casi elegante. No sentí dolor al principio. Solo una fría comprensión.
Ah.
Así termina.
Mis rodillas cedieron y el suelo me recibió mientras el ruido a mi alrededor se volvía distante. Alex me sostuvo antes de que mi cabeza golpeara el piso.
—Jefa... —su voz se quebró.
Lo miré. Estaba llorando.
Qué dramático.
—Cuídalos por mí... por favor —murmuré, con la poca voz que me quedaba.
No pedí venganza.
No pedí justicia.
Solo eso.
Después, oscuridad.
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Cuando volví a abrir los ojos, no había dolor.
Estaba en un bosque.
La noche lo cubría todo y la luna iluminaba una cascada cercana. El aire era limpio, demasiado limpio para ser real.
Caminé hasta el agua y me senté en la orilla, metiendo los pies en el lago.
—¿Paraíso?— pensé con una ligera mueca.—No creo. Hice demasiadas cosas malas.
No me arrepentía. Solo constataba un hecho.
El silencio era casi agradable... hasta que una voz habló detrás de mí.
—No te espantes. Todo está bien.
Me levanté al instante, adoptando una postura de ataque automática. Aunque no sentía mi arma, mi cuerpo recordaba.
—¿Quién eres? —pregunté, sin rastro de miedo en mi voz.
Un hombre apareció entre las sombras. Su presencia era... extraña. Antigua.
—Soy el dios de la muerte. Estás aquí porque, junto con otros dioses, decidimos darte otra oportunidad de vivir.
Lo observé de arriba abajo.
—¿Y qué ganan ustedes con eso?— cuestione directa.
Siempre.
—Nada. Simplemente decidimos que alguien merecía otra oportunidad... y saliste tú.
—Claro. El lugar que quieras. Y tendrás tres deseos.
Una sonrisa lenta curvó mis labios.
—Interesante.—Pensé durante unos minutos. Si el universo iba a darme una segunda vida, no pensaba desperdiciarla.
—Quiero reencarnar en Hunter x Hunter.— espete seria intentando no mostrar mi emocion.
El dios no reaccionó.
—Concedido.
Perfecto.
—Mi Nen será de Especialista. Imposible de robar... y uno de los más fuertes.— pedi en primer deseo.
—Así será.
—Quiero el poder de Esdeath... junto con la espada de Akame.— pedi el segundo deseo.
El dios me miró con una leve expresión de cansancio.
—Está bien. Te queda un deseo. Piénsalo bien.
Lo miré con aparente inocencia.
—Deseo tres deseos más.— exclame con una diminuta sonrisa.
Silencio.
—Espera, ¿qué?
Sonreí.
—Solo tres más. Prometo no pedir más después.— comente con tranquilidad.
Suspiró, masajeándose la sien.
—Habla.
—Quiero todas mis armas y la tecnología que inventé en mi mundo.Quiero la superfuerza y el ninjutsu médico de Tsunade. Y quiero nacer en una buena familia.— termine de pedir mis otros tres deseos.
El dios me observó durante unos segundos.
—Así será. Pero deberás entrenar tus habilidades. Nada será automático.
Obvio.
—¿Puedo cambiar lo que quiera en mi nueva vida?— cuestione seria.
—Sí. Ah... y antes de irte: en ese mundo existen las almas gemelas. Tú tendrás tres o mas .