'La distancia más corta es la que no podemos cruzar'
Ally
Desde que Matt me dijo que yo le importaba, la casa dejó de ser un hogar y se convirtió en un campo minado.
Cada puerta que se abría podía ser él.
Cada sonido de pasos me aceleraba el pulso.
Cada silencio pesaba como una confesión no hecha.
Intentaba mantenerme ocupada. Iba a casa de Emily más de lo normal, ayudaba a mi abuela en El Puerto, estudiaba hasta que me dolían los ojos... cualquier cosa para no pensar en lo que Matt había dicho aquella mañana después de la fiesta.
"Me importas. Demasiado."
No era una declaración de amor.
Pero tampoco era nada.
Era exactamente el tipo de frase que te rompe por dentro.
Aquella tarde volví tarde de la Base. El cielo estaba naranja y el aire olía a sal. Al entrar en casa dejé la mochila en el suelo y entonces lo vi.
Matt estaba en la cocina, apoyado contra la encimera, mirando por la ventana como si buscara una salida.
Durante un segundo pensé en huir.
No lo hice.
—Hola —dije.
Giró la cabeza despacio.
—Hola.
Había algo distinto en él. No el Matt arrogante. No el chico que iba de chica en chica. Era el Matt real. El que no sabía qué hacer con lo que sentía.
—Tenemos que hablar —murmuré.
—No.
—Matt...
—Si hablamos —sus ojos se clavaron en los míos— no voy a poder fingir que no quiero besarte.
Mi respiración se cortó.
—No lo hagas.
—No lo hagas tú.
—Esto está mal.
—Lo sé.
Y aun así, ninguno se movió.
El espacio entre nosotros era mínimo. Podía sentir su calor. Su respiración. El peso de todo lo que estaba prohibido.
—Eres insoportable —le solté de pronto, intentando romper la tensión.
Sonrió, esa sonrisa suya que siempre me desarmaba.
—E irresistible.
—Lo que tú digas —rodé los ojos, aunque por dentro me temblaban las piernas.
—Sabes que terminarás enamorada de mí —añadió con una sonrisa de autosuficiencia.
—¿No te cansas de ser tan egocéntrico?
—No.
—Gilipollas —murmuré entre dientes.
Su sonrisa se volvió más suave, más peligrosa.
—Te mosqueas contigo misma por sentir lo que ya sientes por mí —dijo, seguro de sí mismo—. Y lo sabes.
Me quedé sin palabras.
Porque tenía razón.
Y eso era lo que más me enfadaba de todo
ESTÁS LEYENDO
El Playboy es mi Hermanastro
Romance- Eres insoportable.- le gritó. - E irresistible.- respondió con una sonrisa de autosuficiencia. - Lo que tu digas.- rodó los ojos. - Sabes que terminarás enamorada de mi.- volvió a sonreir. - ¿No te cansas de ser tan egocéntrico? - No. ...
