'Cuando ya no somos solo nosotros'
Ally
Después de lo que pasó con Alejo, la casa dejó de sentirse como un hogar... y empezó a sentirse como un campo minado.
No había gritos.
No había discusiones abiertas.
Pero todo estaba lleno de cosas no dichas.
Cada desayuno era tenso. Los cubiertos sonaban demasiado fuerte contra los platos. Emily intentaba sonreír, pero su sonrisa parecía frágil, como si pudiera romperse con cualquier palabra mal puesta. Matt casi no hablaba. Y Alejo... Alejo se había vuelto más silencioso que nunca.
Yo caminaba por la casa con la sensación constante de que estaba ocupando un espacio que ya no me pertenecía del todo.
Matt y yo habíamos dejado de tocarnos frente a los demás. Ni una mano, ni un roce, ni una mirada demasiado larga. Era como si hubiéramos vuelto a escondernos, pero ahora no por deseo, sino por miedo.
Miedo a Alejo.
Miedo a Emily.
Miedo a que, si lo hacíamos demasiado real, todo se rompiera.
Una tarde, Alejo me pidió que lo acompañara a dar una vuelta por la Base.
— Solo tú y yo —dijo.
Asentí, aunque el estómago se me encogió.
Caminamos durante varios minutos sin hablar. El ruido lejano del mar y de los aviones era lo único que nos acompañaba.
— No te odio —dijo al fin, sin mirarme.
Sentí que podía volver a respirar.
— Gracias.
— Pero sigo enfadado.
— Lo sé.
— No contigo exactamente... con todo esto.
— Yo también.
Me miró por primera vez.
— ¿Cómo pasó, Ally?
— No hubo un momento concreto —dije—. Fue como... dejar de fingir.
— ¿Fingir qué?
— Que no sentíamos nada.
Se pasó la mano por el pelo.
— Me cuesta pensar en él así.
— A mí me costaba pensar en Emily como tu novia —admití.
— Y aun así la quieres.
— Y aun así lo quiero a él.
Eso pareció tocarle algo.
— Emily me dijo que tú también sufrías.
— Lo hago.
— ¿Entonces por qué no paras?
— Porque cuando estoy con Matt... no me siento sola.
Alejo cerró los ojos un instante.
— Eso es peligroso.
— Pero también es verdad.
No dijo nada más.
Esa noche, Matt me encontró sentada en el jardín.
— ¿Qué te dijo?
— Que no me odia.
— Eso ya es algo.
— Sí.
Me abrazó. No como un playboy. No como un chico seguro de sí mismo. Como alguien que necesitaba tanto como yo no caerse.
Y entendí que, aunque el mundo nos mirara mal...
seguiríamos eligiéndonos.
ESTÁS LEYENDO
El Playboy es mi Hermanastro
Romance- Eres insoportable.- le gritó. - E irresistible.- respondió con una sonrisa de autosuficiencia. - Lo que tu digas.- rodó los ojos. - Sabes que terminarás enamorada de mi.- volvió a sonreir. - ¿No te cansas de ser tan egocéntrico? - No. ...
