'La verdad no sabe gritar, pero rompe igual'
Ally
El problema de las verdades es que, una vez empiezan a existir, ya no se pueden volver a guardar.
No importa cuántas veces intentes ignorarlas, ni cuántas veces finjas que nada pasa. Las verdades encuentran la manera de salir. A veces lo hacen con un susurro. A veces con un grito. Y otras... simplemente se sientan en medio de la habitación y hacen que nadie pueda respirar con normalidad.
Eso era exactamente lo que estaba pasando en nuestra casa.
Emily lo sabía.
Yo lo sabía.
Matt lo sabía.
Y Alejo... lo sentía.
No nos miraba igual. Había algo en su expresión cuando Matt y yo coincidíamos en una habitación que antes no estaba ahí. No era sospecha todavía, pero sí una incomodidad extraña, una intuición que empezaba a despertar.
Yo caminaba por la casa como si estuviera a punto de cometer un crimen.
No porque estuviera haciendo algo malo...
sino porque sabía que el mundo lo vería así.
Una tarde, Alejo me pidió que habláramos.
— Ven un momento —me dijo, serio, apoyado en la puerta de mi habitación.
— ¿Qué pasa?
— No lo sé —respondió—. Pero algo no está bien.
El corazón me dio un vuelco.
— ¿Por qué dices eso?
— Porque te conozco. Porque Emily me mira raro. Porque Matt actúa como si tuviera algo que perder.
— Eso no significa nada.
— Significa todo.
Me senté en la cama.
— Dímelo —me pidió—. Sea lo que sea.
Lo miré.
Alejo era mi hermano. El chico que me había protegido desde que éramos pequeños. El que había estado conmigo cuando mi padre se fue. El que me había sostenido cuando mi madre lloraba.
Y ahora yo era la que estaba a punto de romperle algo.
— No puedo —susurré.
— Entonces es grave.
No respondí.
Y eso fue peor que cualquier confesión.
Esa noche, Matt me encontró en el jardín, temblando.
— ¿Ha pasado algo?
— Alejo sabe que pasa algo.
— ¿Y tú?
— Yo no sé cómo decírselo.
— Lo haremos juntos.
— ¿De verdad?
— Sí.
Y en ese momento entendí que, pasara lo que pasara, no iba a enfrentar esto sola.
El día siguiente fue una bomba de relojería.
Emily nos miraba nerviosa. Alejo estaba más callado que de costumbre. La casa parecía contener la respiración.
Finalmente, Alejo explotó.
— Basta —dijo, golpeando la mesa—. ¿Qué demonios pasa aquí?
El silencio fue brutal.
Matt me miró.
Yo asentí.
— Estamos juntos —dije con la voz temblorosa.
— ¿Cómo que juntos? —Alejo se levantó—. ¿De qué hablas?
— No es lo que piensas —empezó Matt.
— ¿Ah no? —Alejo lo miró con rabia—. ¿Entonces qué es?
— Es... —tragué saliva—. Es real.
— Es imposible.
— Es lo que sentimos.
Alejo se pasó la mano por el pelo.
— Sois familia.
— No por sangre.
— No importa.
— Para nosotros sí.
— Para mí no.
Y el golpe fue duro.
Emily se acercó a Alejo.
— Nadie está intentando hacerte daño.
— Pues lo están consiguiendo.
Salió de la casa dando un portazo.
Me derrumbé.
Matt me sostuvo.
Y supe que la verdad, aunque necesaria,
había empezado a romper cosas.
ESTÁS LEYENDO
El Playboy es mi Hermanastro
Romance- Eres insoportable.- le gritó. - E irresistible.- respondió con una sonrisa de autosuficiencia. - Lo que tu digas.- rodó los ojos. - Sabes que terminarás enamorada de mi.- volvió a sonreir. - ¿No te cansas de ser tan egocéntrico? - No. ...
