'Después del beso no hay vuelta atrás'
Ally
Después de aquel beso, la casa dejó de ser un lugar seguro.
No porque fuera peligrosa...
sino porque estaba llena de él.
Cada pared parecía recordar lo que habíamos hecho. Cada pasillo parecía guardar la electricidad que se había creado entre nuestros cuerpos cuando nuestros labios se encontraron. Yo podía seguir sintiéndolo, como si me hubiera dejado una huella en la piel.
Me desperté temprano, con el corazón acelerado y la cabeza llena de preguntas que no quería responder.
Matt.
Su nombre era ahora una presencia constante en mi pecho.
Bajé a la cocina intentando parecer normal. Él ya estaba allí, apoyado en la encimera, con una taza de café en la mano. Cuando me vio, levantó la vista y algo cambió en su expresión.
No fue una sonrisa.
Fue algo más suave. Más íntimo.
—Buenos días —dijo.
—Buenos.
La palabra se quedó flotando entre nosotros.
—¿Dormiste? —preguntó.
— No mucho.
— Yo tampoco.
Y ahí estaba otra vez. Esa sincronía incómoda que no queríamos admitir.
Intenté concentrarme en el desayuno, pero sentía su mirada sobre mí como una caricia. Cada vez que me movía, cada vez que me inclinaba para coger algo, era consciente de él. De su presencia. De lo cerca que estaba.
— Ally... —murmuró.
— No empieces.
— No iba a decir nada malo.
— Eso es lo que me asusta.
Se acercó despacio, sin tocarme.
— No me arrepiento —dijo—. ¿Tú?
No respondí.
Porque si hablaba, iba a admitirlo.
Y no estaba preparada para eso.
Ese día intentamos comportarnos como si nada hubiera cambiado. Vimos una película. Hicimos la compra. Incluso nos reímos de alguna tontería.
Pero todo estaba cargado de una tensión nueva.
Como si en cualquier momento algo pudiera romperse.
Por la noche, hubo una tormenta. El viento golpeaba las ventanas y los truenos hacían temblar la casa. Me encontraba en el salón, intentando leer, cuando un trueno especialmente fuerte me hizo sobresaltarme.
Matt apareció casi de inmediato.
— ¿Estás bien?
— Sí... —mentí.
— No te gustan las tormentas.
— No me gustan las cosas que no puedo controlar.
Me miró con algo que parecía comprensión.
— Ven.
— ¿A dónde?
— Aquí.
Se sentó a mi lado en el sofá, lo suficientemente cerca como para que nuestros hombros se rozaran. Yo intenté mantenerme rígida, pero mi cuerpo no estaba de acuerdo con mi cabeza.
Otro trueno.
Sin darme cuenta, me acerqué más.
— Ally...
— No digas nada.
— Solo estaba...
— No lo hagas.
— ¿Qué?
— Mirarme así.
— ¿Así cómo?
— Como si quisieras volver a besarme.
Su respiración cambió.
— Tal vez sí.
Levanté la mirada. Estaba muy cerca. Demasiado.
— No podemos —susurré.
— No estoy haciendo nada.
— Pero lo estás pensando.
— Tú también.
Y era cierto.
Mis dedos rozaron su camiseta sin querer. O queriendo demasiado.
— Esto es peligroso —dije.
— Nunca me asustaron las cosas peligrosas.
— A mí sí.
— Entonces mírame —dijo—. Y dime que no sientes esto.
Lo miré.
Y el mundo pareció detenerse.
No dije nada.
Porque la verdad estaba en cómo me acercaba. En cómo mi cuerpo traicionaba cada palabra que quería pronunciar.
Su mano subió despacio, sin tocarme del todo, como si me diera la oportunidad de detenerlo.
No lo hice.
Cuando su frente se apoyó en la mía, mi respiración se volvió irregular.
— Dime que pare —susurró.
No pude.
Y eso fue suficiente.
Sus labios volvieron a encontrar los míos, esta vez con más decisión, con más necesidad. No fue un beso suave. Fue uno que hablaba de todo lo que llevábamos semanas conteniendo.
Me aferré a su camiseta.
Él se detuvo antes de que fuera demasiado lejos, apoyando su frente contra la mía.
— Ally... —dijo con la voz rota—. Si sigo, no sé si podré parar.
Mi corazón latía como loco.
— Entonces no sigas.
— Pero no me pidas que no lo sienta.
Y entendí que eso era lo más honesto que había dicho nunca.
Y que yo estaba cayendo,
sin red,
directamente hacia él.
ESTÁS LEYENDO
El Playboy es mi Hermanastro
Romance- Eres insoportable.- le gritó. - E irresistible.- respondió con una sonrisa de autosuficiencia. - Lo que tu digas.- rodó los ojos. - Sabes que terminarás enamorada de mi.- volvió a sonreir. - ¿No te cansas de ser tan egocéntrico? - No. ...
