Heater
Febrero 19, 2011
La persona que inventó el dicho “ no se puede amar a dos hombres a la vez” seguramente jamás dio a luz a un varón, o jamás conoció amigos como Franc y Andrew. Claro que se puede amar a más de un hombre, el amor no tiene una sola forma es infinito en sus diversas maneras de amar.
Pero bueno , a que va mi parloteo. Lo aclaro inmediatamente, acabo de despertar miro el reloj de la pared que dicen ser las dos con cuarenta minutos de la mañana , la luz en el dormitorio es tenue lo suficiente como para ver con claridad. Y mi mirada se queda fija sobre el hombre que duerme sobre la silla mecedora sobre su pecho acunado entre sus brazos nuestro pequeño Xylon. Me encantaría poder tener a la artista familiar para que tome unas cuantas fotos de este momento pero no está. Así que por el momento bastará un par de tomas con mi celular.
Tomo el móvil de sobre la mesita de noche y me pongo de pie con algo de cuidado pero, no me duele nada. Si siento algo de molestia en la zona íntima, pero no hay dolor. Entonces me pongo de pie más rápidamente y sigilosamente llego hasta una distancia perfecta, tomo un par de muchas fotos de diferentes ángulos y vuelvo a dejar el móvil sobre la mesita.
Vuelvo con ellos para contemplarlos por un momento mas. Xylon esta recostado de estómago sobre el pecho de Egan quien lo sostiene con una mano sobre el pañal. Veo la pequeña mano de mi hijo aferrado al dedo indicé de la mano izquierda de mi esposo. ¿Será cierta aquella frase de Gabriel García Márquez?
“Cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre”
Contemplo a los dos amores de mi vida durante minutos, las mejillas comienzan a doler de mantener tanto tiempo la sonrisa pegada al rostro. Escucho pequeños y suaves sonidos provenientes de Xylon y a los pocos segundos siento como un líquido corre por mi cuerpo. Sorprendida me llevo las manos a la zona mojada , subiendo por mi vientre ahora más plano siguiendo la humedad. Mis manos se posan sobre la tela del camisón en mis pechos pero la leche brota entre mis dedos, es una sensación muy rara, creo que es la naturaleza que me esta gritando que mi bebé tiene hambre, pero esta tan a gusto con su papito que no pedirá ser alimentado aunque su mamá esté que reviente de llena.
—Egan cariño— Tocó suavemente su hombro para despertarlo si que asuste al bebé o de un salto olvidando que lo tiene encima. Pero el es muy consciente de su presencia, se frota los ojos con el dorso de la mano que Xylon aún mantiene entre su manito mientras su otra mano se aferra más fuerte al pequeño cuerpecito de nuestro bebé.
—¿Estas bien amor?
—Si, necesito alimentar al bebé — le hago señas para que me vea con el camisón cernido al cuerpo producto de la humedad de la leche que se derrama por mis pechos. Lo veo levantar una ceja mientras hace un sonido parecido a un ronroneo.
—Podría ayudar con eso…
—Podrías, pero ahora debo alimentar a Xylon .
—¡Pervertida! Me refería a que puedo ayudarte dándote al bebé para que lo alimentes. — escucho la risa salir entre dientes y le veo arrugar la nariz, una señal clara de que me esta tomando el pelo. Casi le creo en que la mente pervertida esta vez fue mía y no de el.
—Lo tendré en cuenta para la próxima vez cariño — mi sonrisa es enorme llena de simpática maldad mientras lo miro fijamente y el pone cara triste. Yo sonrió más.
—Vete a cambiar ese camisón mientras, yo te llevo a Xylon. No quiero que ninguno se enferme por estar con la ropa mojada.
—Esta bien amor. ¡Gracias! — camino hasta el ropero y tomo toalla , un camisón, la bata y ropa interior. —Me daré un baño rápido amor, ya vengo—
—Ve tranquila cariño. Mientras tanto cambiaré el pañal de este hombrecito pequeño, creo que algo se aflojo aquí abajo. —me quedo de pie por unos minutos viendo como es que alguien puede ser tan grande y a la vez tan delicado, como sus musculosos brazos pueden acunarse tan cómodamente para mecer al bebé y acurrucarlo entre ellos. Sus manos se mueve ágiles, ahora con una mano sostiene la pequeña cabecera que ocupa casi toda la palma de su mano y con la otra sostiene su trasero manteniéndolo firme. Alza sus brazos unos centímetros acercándolo a su rostro, dejando tiernos ,dulces y delicados besos sobre sus pequeñas mejillas rosadas, frente y sobre la punta redondeada de su diminuta nariz.
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El Trato
Short StoryA su corta edad Heater ya a tenido demasiadas dificultades en su vida, para este año tiene sus metas claras y nada ni nadie podrá desviarla de su camino a su destino soñado. La diversión y su sexualidad no están fuera del plan a seguir, mientras sea...
