El primer grado se pasó como si nada. Terminé con buenas calificaciones, así que me convertí en algo así como el genio de mi clase. Nunca quise serlo, pero bueno, asumí esa "responsabilidad" con mucha calma y humildad, pues lo último que quería hacer era volverme un presumido y así perder los pocos amigos que tenía, visto que era alguien tímido y no me gustaba en lo absoluto tener que fingir ser alguien diferente para agradarle a la gente. Ese verano se pasó muy rápido visto que mi madre trató de mantenerme lo más alejado que pudiera de la casa y de mi hermoso televisor Magnavox con una reproductora de VHS incluida. Por eso mismo estuve todo el verano en clases de natación, en un taller de robótica involucrada con legos y casi todas las tardes me la pasaba jugando futbol en la cancha de cemento que hay en el vecindario donde vivía. Finalmente todo ello llegó a su fin a inicios de marzo cuando me tocaba volver a la escuela. Visto que ya había pasado todo un año, ya me podía considerar uno más de la manada, por lo que no me sentía intimidado. Siempre el primer día de clases es algo particular: vuelves a ver a todos, algunos cambiaron, unos engordaron, otros crecieron, otros perdieron los dientes de leche, otros son más delgados, y otros como yo volvimos a cometer el mismo error: sentir algo por una chica... Como pueden ver a mis seis, casi siete años de edad, era un enamoradizo precoz; pero les puedo asegurar que este enamoramiento fue casi instantáneo. Recuerdo que llegue temprano al salón de clases, puse mi mochila y lonchera sobre una carpeta, y me fui a jugar con unos amigos. Poco antes de que sonara el timbre la vi, era una joven muy diferente a Adriana y sobretodo mucho más diferente que Fabiana. Era una joven de tez clara, con algunas pecas pequeñas en el rostro, un cabello medio desordenado, un poco rebelde visto que más allá de que estaba controlado por dos colitas, igual se veían pequeños cabellos destellar de su cabeza. No era una chica estéticamente bonita, entonces ¿Qué demonios me atraía tanto de ella? El primer día comenzó y la tutora se nos presentó como siempre. Este año nuestra tutora se llamaba Miss Catherine. Era una profesora algo diferente, era un poco más alta que Miss Rocío, mucho más delgada, pero sin parecer cadavérica (sorprendentemente) y era de tez clara y con cabellos lacios. Lamentablemente compartían la misma voz fortísima que casi siempre me dejo al borde de la sordera. En fin, ese mismo día todos nos tuvimos que presentar de nuevo visto que, además de Vania, otros 3 chicos nuevos habían entrado y 3 se habían ido (lo bueno fue que por fin se fue ese chico ruso que me dejo sin recreo una semana... Pero esa es historia de otro costal). Yo me presenté como correspondía: dije mi nombre, que me gustaba hacer, listo. Cuando le tocó a Vania no pude controlar mi expresión de expectativa, por lo que se podía ver a un chico literalmente al borde de mi carpeta. Ella dijo su nombre completo, le gustaba leer un poco, típica serie para niñas, etc. No halle en ella nada espectacular, y eso mismo fue lo que suscitó una duda mayor en mí ser: ¿por qué demonios me gustaba alguien así? Obviamente nunca se lo preguntaría, y mucho menos le diría lo que siento a menos que este cien por ciento seguro de que podré ser correspondido.
Lo bueno de todo era que al menos estaba en mi salón, y a partir de lo que descubrí, era mayor que ella por unos meses así que eso era un punto para mí. Más allá de todo conocer a Vania no fue del todo imposible, visto que era alumna nueva, su interés era al menos conocer a todos un poco. Así que cuando ella se interesó en saber de mí, cuando estábamos en clase de español y nos tocó armar grupos de cuatro, no desaproveché en absoluto y le dije algunas cosas sobre mi pero sin exagerar, sin mostrarme necesitado... Sino todos mis planes se iban por el toilette. Ella respondió de modo muy cortes, se le notaba una chica realmente tranquila, no sé si era porque era naturalmente tímida o porque aún se sentía intimidada, pero ella vio en mi a alguien un poco más maduro que los otros chicos (funcionó ver conversar a adultos) y por eso fue que se fue acercando a mi poco a poco. Yo no pude ocultar mi felicidad, pero el problema mayor era que la persona que estaba confundida era yo, pues ahora que lo pienso con mucha más madurez que la que pretendía tener en ese entonces, ella solo quería confiar en alguien para que sea algo así como el nexo entre ella y el salón, a sabiendas de que yo, hace un año, estaba en su situación. Lamentablemente nunca pude entender eso, y digamos que esa fue la problemática por los primeros meses... Pero a quien le importaba eso, estaba hablando con la chica que me gustaba y al ir descubriendo cosas de ella, me iba interesando más y más. Las primeras dos semanas se pasaron como si nada, clases por aquí, exámenes por allá, pruebas sorpresas, lecturas, etc. Yo estaba demasiado distraído con Vania, y ella también lo parecía estar, más allá que haya visto en ella a una chica muy inteligente. Mis 18/17/19 cambiaron a 15/16/14... Algo que sinceramente no era bueno. El tema era que yo nunca me preocupé por mis calificaciones, hasta que pasó eso, e inclusive, las mismas calificaciones no me importaron, hasta que mi padre las vio. En ese momento toda mi relación amical con Vania se fue al demonio.
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Libro del mal amor
HumorEl siguiente conjunto de historias tienen como inspiración el libro "Libro del Mal Amor" de Fernando Iwasaki. Leí el libro hace unos meses y me pareció sensacional y divertido. Ahora trataré de hacer una versión propia. Cada capítulo será breve y co...
