Estábamos en la furgoneta de John B, de camino a algún sitio que el aún no nos había contado, y por lo que veía, no tenía intención alguna en contarlo de momento.
John B conducía, mientras que Kiara iba de copiloto, y JJ, Pope y yo íbamos en la parte trasera. Yo estaba sentada con las rodillas en el pecho y los ojos cerrados, aún asimilando todo lo que había pasado minutos atrás. Sentí como Kiara me llamaba por mi nombre, intentando captar mi atención, pero yo estaba tan sumida en mis pensamientos que ni siquiera me preocupé por moverme. Me vi obligada a reaccionar cuando Pope me zarandeo de un lado a otro.
-Jacy - me llamó mi amigo -
Yo alce la cabeza y abrí los ojos, encontrándome con todos mis amigos mirándome fijamente a los ojos, preocupados por si estaba bien.
-Toma, dale el abanico, JJ. - Kiara le pasó un abanico de la guantera a JJ, que este abrió para mí y empezó a abanicarme para que el aire frío me mejorará -
-No te preocupes, ya estoy bien - dije, intentando sonreír -
Después de un silencio algo largo, John B decidió interrumpirlo volviendo al tema gracias la cual estábamos aquí.
-A ver, está claro, ¿no? Una reliquia familiar, ¿que mejor sitio para ocultar un mensaje? Sabía que volvería a mí.
-Si, es posible - dijo Kiara. Aún tenía mala cara por el susto de antes -
-Y puede que estés fantaseando con teorías descabelladas para... Ya sabes... Lidiar con la tristeza.
Kiara le miró mal, a lo que el moreno solo pudo subir los hombros en silencio.
-Ya sabéis cómo lidio yo con la tristeza. Con María de la buena - dijo JJ, y yo casi sonrió de medio lado -
John B, aún con la cabeza al frente y a la carretera, le contesto a Pope:
-No estoy fantaseando, ¿vale? Mi padre intenta mandarme un mensaje.
Kiara intentaba por todos los modos que John B se sintiera mejor, pero que a la vez entrará en razón.
-Si lo que te ayuda es tener fe, John B... - dijo -
-Escuchad, no necesito una sesión de terapia. No estoy loco - dijo el -
-Esta bien que se te vaya la pinza de vez en cuando, tío
-Mi padre desapareció, ¿vale? - John B interrumpió al rubio, mirándonos a todos nosotros - No entendéis que es que desaparezca tu ser más querido y no saber que le pasó. Y... Levantarte cada día preguntándotelo.
-Ya hace casi un año - le recordó Kie, y el solo la miró con tristeza en los ojos -
-Oye, podrían haberlo secuestrado - dijo JJ de la nada, intentando animar a su amigo - Es perfectamente posible.
-Si, podrían estar intereogandolo en un submarino soviético o algo así. - añadió Pope -
-Claro que si, o... O en la Atlántida - completo el rubio antes de ser chisteado por Kiara -
-¿Cuál crees que es el mensaje? - pregunté después de un largo viaje de haber estado en silencio -
JJ, Kiara y Pope me miraron, algo sorprendidos por qué hubiera hablado, y más para preguntar eso.
John B, que seguía mirando a la carretera, me respondió, firmemente:
-Redfield. El faro de Redfield, su lugar preferido.
Cuando al fin John B aparco la caravana, todos nos bajamos de ella. En frente nuestra, había un faro enorme y bastante viejo por lo que se veia. Todos nos quedamos un rato observándolo, hasta que John B dio una palmada y se giró hacia su mejor amigo.
