Nos encontrábamos en el jardín de la Chateau, Sarah, Kie y yo sentadas en la furgoneta con la puerta abierta y Pope, JJ y John B fuera, preparando las cosas del plan para sacar el oro.
-A ver, repasemos el plan - dijo Kie en lato, abriendo una hoja de papel en la que había un dibujo un tanto mal hecho - Está a 15 metros, y la cuerda mide 30 así que el carrito irá... directo a la cámara del oro.
-¿Quién lo ha dibujado? - preguntó Sarah entre risas -
-¿Tu qué crees? - dijo, para después mirar a Pope -
El moreno también tenía así mirada clavada en Kiara hasta aque John B le llamó la atención y siguieron arreglando cosas. JJ apareció de dentro de la casa con los 3 lingotes de oro y se acercó a nosotras.
-¡Kie! - llamo a mi amiga - Espero que funcione. No podremos empeñarlo con el símbolo de una espiga.
-Funcionará - dijo la morena mientras cogía el soplete -
John B busco una olla más o menos pequeña en su casa y cuando JJ metió los 3 lingotes de oro, Kie encendió el soplete y empezó a fundirlos. Después, de camino a la casa de empeños, JJ no paraba de quejarse de que Kiara lo había fundido fatal y que no nos lo iban a comprar. Cuando llegamos, nos bajamos de la caravana, y JJ aún iba diciendo:
-Te has lucido fundiéndolo, doctora Frankenstein. - le dijo el rubio a Kiara -
-Como que tú lo habrías hecho mejor. - le contesto está, a la defensiva -
-Claro que si, di clases de soldadura
-Si, ya. ¿Cuando? - le pregunto Kie, ahora algo molesta -
-Eh, eh, eh - les interrumpió John B, metiéndose entre medias de los dos - Tranquilos.
-Para ti es fácil decirlo, no eres tú quien tiene que empeñar este truño - se quejó JJ, y yo no pude evitar reirme un poco. Después de mirarme mal, siguió hablando - ¿Porque me ha tocado a mí?
-Porque eres el que mejor miente - le contesté yo, mientras todos empezamos a andar para entrar en la tienda -
-Buenas tardes - dijo JJ cuando entramos a la tienda y vimos a una mujer en la caja -
-Buenas tardes - le contestó la mujer negra con cara de desagrado al vernos -
-¿Compran oro? - le preguntó el rubio mientras que John B, Pope, Sarah, Kie y yo andábamos por la tienda haciéndonos los distraídos -
-Eso dice el cartel, ¿no? - le respondió desagradablemente la señora -
Fruncí el ceño en su dirección sin que me viera por su comportamiento a la vez que JJ se colocaba en frente del mostrador y se quitaba la mochila para sacar el oro.
-Espero que compre mucho, porque la dejaré sin habla - le dijo el rubio -
-Veamos, porque pocas cosas me dejan sin habla - le dijo la señora, justo antes de que JJ pusiera el oro en frente suya -
-¿Y que me dice de esta monada?
-No es de verdad - dijo la señora entre risas -
-¿Que no lo es? - le pregunto JJ amenazante -
-Que va
-Mire cuanto pesa - le reto JJ, y la señora le obedeció con curiosidad - Tenga, ilumínelo.
La señora cogió la linterna y lo miro atentamente, antes de apagarla y decir:
-Tungsteno pintado con spray.
-Ah, pintado, ¿en serio? Vale - le dijo JJ cruzado de brazos - ¿Se ha fijado en lo suave que es?
La chica cogió un pequeño martillo y un cincel y le dió una vez, para ver si se le caía la pintura, pero al ver que nada de eso pasó, cogió el ácido para ver si se corroía. Cuando vio que el ácido no hizo efecto, miró sorprendida a JJ.
