Corazón roto

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Félix, cariño... ¿adónde vas? —preguntó Minho, frunciendo el ceño al ver que su hermanito no llevaba puesta su pijama amarillo. Era muy tarde para salir, y él lo sabía.—¡OH, MINHO! —exclamó el rubio, corriendo a abrazarlo con una sonrisa brillante—. Saldré por un momento, tengo que hacer algo. ¡No tardo!Le dio un beso rápido en la mejilla y salió corriendo, el corazón latiéndole a mil por hora. No podía dejar esperando a su gran amor.En todo el camino al parque, Félix no dejó de pensar en cómo proponérselo. ¿Cómo le pediría a Hyunjin que fuera su acompañante en su fiesta de cumpleaños? Sabía que su familia se molestaría si se enteraban de su relación con él, pero tenía autoridad. Tenía poder. Y estaba dispuesto a usarlo si era por amor.Se sentó en una banca, jugueteando con sus manos, nervioso... hasta que a lo lejos, el rugido de un motor y un carro rojo le hizo alzar la mirada. Su corazón dio un vuelco. Era él.Apenas lo vio salir, corrió directo hacia Hyunjin con una sonrisa, dispuesto a abrazarlo. 

Pero el abrazo... nunca llegó.Fue apartado con frialdad.—¿Pasa algo, cariño? —preguntó Félix, desconcertado. ¿Estaba enojado? ¿Le había pasado algo?Hyunjin suspiró, profundo, y le sostuvo la mirada.—Félix... quiero que dejemos de vernos.El mundo se detuvo. El aire se congeló.—¿Qué...? ¿A qué te refieres? ¿Estás ocupado? —preguntó, incrédulo, su voz temblando.—No. Me refiero a que ya no quiero estar contigo.—¿Tú... estás rompiendo conmigo? —susurró Félix, sin poder procesarlo.—¿Terminando? —repitió Hyunjin, con un deje de molestia—. Tú y yo nunca salimos. No éramos una pareja. Tú te pegaste a mí y yo te dejé hacerlo. Pero ya no quiero. Tengo cosas más importantes que hacer. 

Félix no pudo decir nada.No. No podía ser.¿No eran pareja? ¿No lo quería? ¿Todo este tiempo fue... una ilusión?Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, tan silenciosas como la noche que los envolvía. Cayó de rodillas al suelo, sin fuerza, sin aire.Y Hyunjin... simplemente se dio la vuelta, subió a su carro y se fue. Como si nada.Sin mirar atrás.Félix quedó ahí. Roto. Olvidado.Desde las sombras, unos ojos lo observaban con tristeza.Changbin. Pero no hizo nada. Solo lo miró. Y esa culpa lo iba a perseguir por siempre.

Jeongin estaba en su oficina, ordenando papeles para Seungmin, quien llegaría en pocas horas. Todo estaba en calma... hasta que una sirvienta irrumpió con el rostro pálido.—El joven Félix... se encuentra mal.No hizo falta más. Jeongin salió corriendo.Al llegar a la habitación, se encontró con un desastre: muebles rotos, objetos tirados, y en medio de todo, su primo, empuñando una espada mientras sollozaba sin control.Iba a atacarlo por instinto, pero al reconocerlo, soltó la espada y se lanzó a sus brazos.—Ya, tranquilo... no llores, no vale la pena —susurró Jeongin, acariciando con ternura su cabello dorado—. Él no lo merece.—Soy un idiota... yo mismo me ilusioné con ese desgraciado... —lloraba Félix, con el corazón en ruinas.—Él no sabe el tesoro que acaba de perder.Y era verdad. Félix no solo era el corazón de la familia Lee... era el futuro.Poco a poco, el rubio se quedó dormido en los brazos de su primo, exhausto de tanto dolor.Minho y Seungmin llegaron poco después, alertados por Jeongin. 

Al conocer lo ocurrido, la rabia se apoderó de ellos.—¿Por qué no estabas aquí para consolarlo? —recriminó Seungmin.—Fui a la casa de la familia Hwang —dijo Minho con la mandíbula apretada—. Al parecer, Hyunjin está saliendo con un humano. Quieren nuestro respaldo por si llega a ser necesario.Seungmin y Jeongin se quedaron helados.Pero antes de que pudieran reaccionar... un estruendo.El sonido de un espejo rompiéndose.Entraron corriendo a la habitación y vieron a Felix, con una daga en la mano, jadeando. El cristal hecho pedazos reflejaba su rabia.Ahora lo entendía todo.

 —Jisung... —susurró.Él había vuelto. Y Hyunjin lo eligió a él.Felix sintió una mezcla de rabia, desilusión y desprecio tan intensa que comenzó a reír. Pero era una risa vacía, rota. Una risa de furia.—Jajaja... qué tonto fui...Paró de reír. Miró a sus tres primos, con los ojos más fríos que jamás habían visto en él.Y con voz firme, poderosa, dijo:—Preparen todo. Porque en una semana... se revelará al sucesor de la familia Lee.Hizo una pausa, y con la cabeza en alto, añadió:—Y todos conocerán mi nombre.—Lee Félix. El nuevo jefe de los cazadores Lee.

Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, no he estado activa ya que tenía muchas cosas que hacer, si aun estas leyendo este fic te lo agradezco me llena de felicidad saber que es de tu agradado, intentare mejorar, es mi primera vez haciendo esto, pero mejorare 

Gracias por tu apoyo, si tienes alguna duda o sugerencia me encantaría leerla así que deja tu comentario , byeee  

CazadoresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora