Recibimos información confirmada —empezó Jeongin— de un nuevo campamento rebelde. No son solo lobos... hay humanos, cazadores desertores y criaturas modificadas artificialmente. Están planeando un atentado. No sabemos exactamente contra qué, pero es masivo. Silencio. —Van a atacar durante la ceremonia de tregua —interrumpió Chan, mirando a Felix—. Un golpe que desestabilizaría la alianza. —Quieren desangrarla desde adentro —dijo Minho. —Tenemos que intervenir antes —añadió Seungmin—. Esta noche. Félix levantó la cabeza y habló, su voz clara y sin emoción. —Esta será una misión de nivel rojo. Necesito lo mejor. Y eso nos incluye a todos. Y así fue.
Vestidos con armaduras tácticas personalizadas, divididos en dos grupos. Félix lideraba el asalto frontal. Hyunjin, la infiltración por el este. Seungmin manejaba comunicaciones. Minho y Chan estaban a cargo del punto de extracción y respaldo. Jeongin coordinaba desde el centro de inteligencia móvil. Mientras se deslizaban entre sombras, Hyunjin respiraba profundo. Su equipo le seguía, confiando en sus decisiones. Por primera vez, no sentía que iba detrás de alguien... no esta vez. No soy solo el hijo de Yeji. No soy solo el ex de Félix. Soy líder de los Hwang.
Félix, por su parte, se movía como un espectro. Imparable. Perfecto. Letal. Cada enemigo que tocaba no vivía para contarlo. Las órdenes que daba eran rápidas, precisas. Un movimiento de su mano y los rebeldes caían uno tras otro. Los radios zumbaban con comandos y actualizaciones. —Félix, despejado en zona sur. —Chan. —Avistamiento de químicos en almacén tres. —Seungmin. —Hyunjin, tu ruta está limpia. Vas bien. —Jeongin. Y entonces, se desató el infierno. Una explosión sacudió el terreno. El equipo de Hyunjin fue emboscado por una docena de lobos en forma híbrida y humanos modificados. Por un instante, el miedo lo paralizó. Hasta que escuchó una voz por el auricular:
—Hyunjin. Reacciona. —Era Félix. Sereno. Confidente. Pero también... confiando en él. Y Hyunjin lo hizo. Dio la orden. Se lanzó al ataque. No con brutalidad, sino con estrategia. Coordinó a su equipo, salvó a dos de sus hombres, y desactivó un detonador improvisado que habría volado toda la base. Y por primera vez, fue él quien recibió las felicitaciones en la radio. —Buen trabajo, Alfa. —dijo Chan. —Táctica limpia. —comentó Minho. Incluso Félix, al llegar con refuerzos y ver el resultado, lo miró por un momento con algo que casi parecía... orgullo.
La misión fue un éxito rotundo. El ataque fue desactivado. Los rebeldes capturados. Y la noticia se esparció rápido. Felix, el nuevo líder de los Lee, había comandado una de las operaciones más importantes en la historia reciente. Las felicitaciones llovían. Desde el alto consejo hasta sus soldados. Algunos hablaban de él con respeto absoluto, otros con un dejo de temor... ¿cómo no hacerlo? Era tan hermoso como mortal. Tan brillante como impenetrable. Y aunque su identidad como Rosa Carmesí seguía en secreto, muchos comenzaban a sospecharlo.
En la azotea del edificio de mando. Hyunjin subía con una botella de agua. Félix estaba solo, apoyado contra el borde, mirando la ciudad. Su uniforme todavía manchado de sangre, su expresión vacía. Lejos. Intocable. —Fuiste increíble esta noche. —dijo Hyunjin, sin acercarse del todo. Félix no respondió. —Yo... gracias por confiar en mí. El pecoso giró el rostro apenas. Lo miró. Como si aún estuviera decidiendo si debía permitirle esa cercanía. —No te confié nada, Hyunjin —murmuró—. Solo no podía hacerlo todo solo. El silencio se instaló entre ellos otra vez, esta vez más denso. —A veces... —dijo Félix sin mirarlo— creo que me convertí en lo que todos temen. Y no sé si eso está bien... o si simplemente lo merezco.
Hyunjin bajó la mirada. —Tal vez sí somos monstruos —susurró—. Pero monstruos que pelean por algo. Por alguien. Por paz, por familia... por amor. Félix lo miró entonces. Por fin. Sus ojos tenían esa oscuridad profunda de quien ha visto demasiado. Pero también, apenas... una chispa. —No me falles en esto también. —fue lo único que dijo. Hyunjin asintió.—No lo haré.
A medida que los informes de la misión se filtraban entre las altas esferas de los cazadores, comenzaron a circular susurros. Nadie decía su nombre en voz alta, pero muchos empezaban a preguntarse en silencio: ¿Y si el Rosa Carmesí no era solo una leyenda? ¿Y si había estado entre ellos todo este tiempo... con cara de ángel y manos ensangrentadas? Algunos miembros del consejo intercambiaban miradas incómodas cuando Felix cruzaba los pasillos, otros bajaban la voz al hablar de sus hazañas. El respeto se mantenía, sí, pero algo más oscuro se empezaba a gestar detrás de los ojos: miedo. Miedo a fallarle. Miedo a contradecirlo. Miedo a que ese brillo en sus ojos no fuera liderazgo... hambre sino
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Cazadores
Fiksi PenggemarFelix un híbrido entre un hombre lobo y un humano es el líder de la familia Lee los mejores Cazadores del mundo, se enamora de Hyunjin el Alfa de la familia Hwang. Pero que pasará cuando Hyunjin le rompa el corazón, Felix ¿cobrará venganza? O el amo...
