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Mutilación.
Uso no consentido de fármacos.
Pensamientos suicidas implícitos.
— Merluza a la gallega, debo resaltar que nuestro querido Will proporcionó la proteína de esta noche, está acompañada de papas sazonadas con cebolla, laurel y sal rosa, la pasta inferior está hecha de ajos laminados al horno, aceite de oliva y romero. Bon Appetit.
Los gemidos de placer se extendieron en el comedor al degustar el platillo, todos felices de reunirse una vez más.
— ¿Ya sabes qué harás con Mason, Margot? — preguntó la pequeña. Un par de cubiertos tintinearon contra la porcelana por el repentino cuestionamiento, ambos hombres iban a hablar pero la mujer los tranquilizó con una mirada.
— Eso creo, cuando esto empezó tuve algo así como una revelación, entonces seguiré esos pasos. ¿Quieres sugerir algo?
— No, estoy segura de que mis papás ya hicieron lo necesario, él fue malo con muchas personas pero más contigo, te mereces tomar su último aliento. — Se encogió de hombros continuando con la comida sin darse cuenta de la perplejidad en los adultos.
Rieron por lo bajo simulando la sorpresa, Abigail les sonrió de vuelta y se ofreció a traer el postre que había preparado. La espuma de limón flameada con una base de caramelo troceado encantó genuinamente a todos llenándola de orgullo, era la primera vez que manejaba la preparación sola de principio a fin con la presencia de sus padres solo como supervisión.
Terminaron los alimentos y limpiaron dividiendo las tareas, no era común que el invitado entrara al santuario de la casa pero Margot había ganado un par de privilegios. Cuando pasaron a la sala de estar, Abi fue a su estudio para envolver los regalos que había comprado en su visita a Disney el fin de semana.
— Will y yo terminaremos con Mason esta noche, un par de días para plantar lo que hace falta es suficiente.
— Pero podemos retenerlo más tiempo si lo necesitas, no irá a ninguna parte.— Añadió el empático.
— Un par de días es perfecto para mí. Ohio Street estará cerrada por el nivel del mar y el peligro a que se desborde, hay un acordonamiento de un kilómetro a la redonda, quiero hacerlo por la mañana si es posible.
Abigail entró corriendo con su manada detrás, cargaba una caja un poco más ancha que ella y Max sostenía en el hocico el asa de una bolsa de papel que dejó juntó al sillón. — Ten Margot, para ti y noodles. Yo hice el suyo, papá Will me ayudó.
— Muchas gracias, veamos qué hay. — Retiró la tapa de la caja forrada con un bonito papel rojo sangre decorado con grecas doradas, lo primero que encontró fue un Mushu de tamaño mediano con el grillo de la suerte en su espalda, hurgó en el centro sacando una par de playeras con Minnie y Daisy estampadas, un termo negro de Mickey, un llavero de Wall-E y una taza de "Abracadabra".
Tomó la bolsa bellamente decorada con flores pintadas a mano, al abrirla encontró tres pompones llenos de plumas con un gancho listos para ponerse en los rascadores del minino, dos ratones hechos con cuerda fina y una carta.
A pesar de haber sido una niña con muchos privilegios económicos nunca recibió regalos sin algún interés oculto, ni siquiera en navidad, que alguien le diera presentes tomando en cuenta sus gustos y sin pedirle nada a cambio la hizo llorar un poco de felicidad. — Todo es muy hermoso Abi, gracias. Me encanta. — Le dio un fuerte abrazo a la niña y agradeció a sus padres que veían contentos la interacción.
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Save my childhood
FanfictionLa pequeña Abigail se topa con un cerdo que sus padres jamás llevarían a su mesa pero se encontrarán más que dispuestos a llevarlo al infierno con tal de proteger a su familia, un tal Mason Verger.
