capítulo 8: diferente

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En algunas ocasiones solemos cambiar quienes somos solamente para que otras personas nos acepten, sin embargo, el hecho de que no me negara a cambiar mi imagen y desasherme de toda mi ropa anterior no significa que me volveré engreída y presumida porque al final, para mi es solo eso, cosas materiales que no definen quien soy en realidad, pero cabe indicar que el acto de cambiar la apariencia puede afectar de manera psicológica a nuestro autoestima, y sea para bien o para mal, en mi opinión personal está bien que una persona quiera verse hermosa, de hecho está bastante bien, como antes pudo aclarar una de mis mejores amigas es que no hay nada mejor que sentirse segura y tener amor propio y no voy a negarles que empecé a apreciar cada una de las partes de mi cuerpo, empecé a querer mi cabello y a sentirme más segura de mi misma... Fue algo que pude notar al ver que caminaba ahora con la frente en alto y con pasos seguros, me sentía hermosa y creo que eso es más sano para cualquier persona.

Danna, Carol, Sarah y yo fuimos a la fiesta de reingreso a clases que se hacía cada año para celebrar al máximo el último día de vacaciones. Este año, la casa designada para la fiesta sería la mansión de los Carther, mansión en la cual vivía actualmente el amor de mi vida y por eso mismo es que estoy segura de encontrarme con él, pensarlo hace que mi garganta se seque y me sienta muy nerviosa.

— Bien, perras. Ya llegamos, repasemos las Reglas... — cotorrea Danna antes de darnos la libertad de bajar — ¿regla número uno?

— avisar si no se van a ir con el grupo — dije como niña que se sabía las respuestas del debate escolar mientras Carol volteaba los ojos

— ¿regla número dos?

— divertirse lo suficiente sin importar que termines pasada de copas

— ¿regla número tres?

— no apagar el celular para podernos localizar

— ¿regla número cuatro?

— ignorar todas las Reglas en caso de que estés con la persona que te gusta y no quieres que te interrumpamos en ese caso dejar un mensaje antes de que nos preocupemos

— ¿regla número cinco?

— si quieres ir a casa antes que todo el grupo se valla dejar un mensaje y luego llamar a Ethan para que te venga a buscar

— bien, ahora ¡pierdanse!

Danna replicaba que no había necesidad de tener reglas sin embargo Carol era demasiado sobre protectora y era eso o no salirse del campo visual de la otra y para Danna, esa no era una opción así que optó por tener reglas para que Carol no fastidiara tanto su libertad y ego.

Todas bajamos del auto de Ethan Goods el hermano de Carol el cual se había elegido como chofer designado así que el pobre hoy no podría beber, sin embargo en su rostro se reflejaba que no tenía muchas ganas de estar en la fiesta de hecho no eran su fuerte; Sarah me dijo que tenía algunas amigas en esta fiesta así que estaría con ellas, sin darme cuenta ya había desaparecido de mi vista al igual que Danna, Carol y Ethan...

Malos amigos, me dejaron sola en un territorio desconocido... Sin embargo conociéndolas era su plan desde el principio para que me concentre sólo en encontrar a Dylan.

¡Eso no cambia el hecho de que me abandonaran!

contemple todo el lugar, era muy hermoso... Elegante aún con tanta gente reunida en masa, divisé un enorme bar a mi lado me acerqué y pude ver un barhman muy apuesto que se acercó a mí amablemente y me dijo

— hola, preciosa. ¿Te sientes bien? te noto algo desorientada, ¿necesitas algo?

— ohh, no... Sólo que perdí de vista a mis amigos en esta gran aglomeración...

Cadenas De Sangre Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora