capitulo 26: Rompiendo cadenas

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²⁰ de abril, 00:00 horas en libertad

Sofia

Sus ojos celestes me miraban con determinación y yo no sé porque pero en el instante en que dió un paso atrás le perdí todo el interés, no estoy segura, pero sentí que de cierto modo el que me tuviera miedo me hirió de cierto modo.

No sabría cómo explicarlo, siempre pensé que cuando tuviera el valor de hablarle podríamos ser la madre e hija que siempre soñé, pero no. Lo único que ve en mi es una amenaza latente que se está saliendo de control, y pensándolo mejor, creo que toda mi vida me ha visto así.

De otro modo, no me pondría en cuarentena cada vez que llegaba a límites por protegerla...

— ¡Me tienes miedo! — la dejo contra la pared a unos pasos de mi mientras me mira con cautela — ¡RESPONDE!

En un acto reflejo puso su mano a su espalda dejándome ver qué ha tomado una pistola, fue en ese momento en ese preciso instante que en sus ojos ví.

Ví que me veía como a un monstruo.

Sentí que otra parte de mí se enfrió

<< Ella no me ama >>

La voz de esas dos al unisono sonó quebrada, había dolido y está claro, ví a mi derecha como la pelinegra se acercó a Morgana con su rostro lleno de tristeza, claro está que Morgana no podía verla, no necesitaba ser adivina para saberlo

— ¿Por qué me temes si yo te amo? Todo esto lo estoy haciendo por tí

Susurra y yo permanezco en silencio, Morgana permanece en cautela ante cualquier movimiento sospechoso de mi parte

— Mira cuan grande puede ser la desdicha que se oculta detrás del amor

Dice la peliblanca a mi izquierda, no reacciono, pues solo yo las veo y si lo hago se enteraran de que no me estoy tomando mi medicina y que ya no tengo el trastorno Angel Blue en mi sistema.

— que grande te concideras cuando tienes mis cuerdas — le digo con arrogancia — pero no voy a perder mi tiempo contigo

Me alejando y en la esquina de esta deprimente habitación veo un bolso y no dudo en tomarlo, no me equivocaba pues mi ropa estaba ahí doblada, diviso un vestido blanco de falda volada, corce con cruses de hilos en la región del estómago y la tela de el pecho abombadita con manga corta de la misma forma, era como un vestido de época más actual, se veía inocente y pulcro

Me rei por lo bajo ante la ironía, me lo puse sin ningún prejuicio de que ella "mi ama y señora" según esas dos me viera

— por esa altanería siempre te metes en problemas — me reprocha viendo las heridas de los latigazos en mi espalda con asco — ¿Cómo puedes caminar? Esa porquería debe doler

— no es nada comparado con lo que me has hecho tú — le digo fastidiada de hablar con ella

— ¡ah, claro! — espeta con arrogancia — después de que matarás a tu padre nos divertimos muchísimo ¿verdad?

Escucho su risa resonar en cada parte de la habitación y me llena de repugnancia

— como digas — respondo con el vestido ya puesto — no sé ni que diablos haces aquí si nunca te importé

Cadenas De Sangre Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora