Capitulo 32: la cena de la discordia

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Dylan:

No quiero ni admitir lo ansioso que me encuentro, hace tiempo que no intento impresionar a una chica, bueno, de hecho nunca lo había hecho, ellas venían a mí y yo solo tenía que corresponder.

Hoy vestía un esmoquin rojo (el rojo es mi color) y estaba de pie frente a la puerta del enorme departamento que Omega le asignó a esas dos, las iban a ingresar separadas pero Lady Cardigans no lo permitió, dice que ella es encargada de la seguridad de Camille y no la dejaría sola durante la noche, a Omega no le importó mucho, la puerta se abrió y de ella salió la mujer que tanto estaba esperando, vestía un vestido corto color azul rey, zapatos altos a juego con su traje, su cabello suelto caía en cascada por su espalda, y sus ojos brillaban más que de costumbre.

— te ves muy hermosa — le dije cuando llegó a mi lado

— lo sé — me dice orgullosa — ¿Nos vamos?

— Por supuesto mi bella dama — le abro la puerta del Corvette en un gesto caballeroso y ella sube al auto

Nos dirigimos al mejor restaurante de New York, el Burgois Latrell, la mujer encargada en la puerta me reconoció enseguida y nos llevó a la mesa de la que tenía reservación, le moví la silla a mi acompañante y cuando estuvo sentada tomé lugar frente a ella

— Es un lugar hermoso — comentó mientras miraba el lugar

No mentía, el restaurante era un total lujo, tenía mesas y sillas de mineral con detalles de oro, habían enseres y adornos hechos de cristal, tenía grandes persianas hechas de seda y muebles de terciopelo, todo estaba pulcro y elegante, el restaurante era blanco de techos azules, hermoso desde las lámparas de araña con piedras preciosas, hasta la iluminación cálida y el suelo de mármol, grandes candelabros con pequeñas gotitas de cristal que caían en forma de lluvia, todo iba de la elegancia a lo estético, incluso el uniforme de los empleados se veía delicado de un color celeste con detalles grises y corte recto.

Por un momento me quedo demasiado tiempo viendo el uniforme... La elección de colores es casi...

— El gris en el uniforme me recuerda a las motas de sus ojos — me dice y dirijo la vista a ella — pero el azul no es el mismo que el de usted, son celestes, delicados e inocentes, el azul de sus ojos es más un azul eléctrico

Me mira, mis ojos son azules con motas grises pero tiene razón, ese azul no es el mío... Es el de ella de Sofi... De esa fulana que ya no... Claro que importa

— así que los estabas comparando con mis ojos — sonrío y ella también lo hace, se está portando menos tosca — veo que ahora está comportándose de forma diferente, más... Elegante y fina

— le he dicho que no mezclo mi vida personal con mi vida laboral, tengo que tener carácter para que me tomen encerio en mi trabajo, Siempre se subestima a una chica que es de armas tomar — me dice — ¿Que hay de usted?

— bueno, temo decirle que no mezclo ninguno de los dos, porque solo tengo uno — veo como se lleva la copa de vino tinto a sus labios y me quedo mirando tan fijamente y ella finge no notarlo — mi trabajo

— ¿No guarda una relación personal con nadie? — parece confundida

— No, mi bella dama, mi trabajo es toda mi vida por ahora...

— ¿Qué hay de su pasado jóven Carther? ¿Algún desamor del que tenga que preocuparme? — sus ojos verdes mirándome fijamente como dos bosques inmensos y misteriosos

Ella de verdad es una mujer muy cautivadora

— Bueno, solía tener pareja alguna vez...

Veo como ebosa una sonrisa agradeciendo que sea honesto con ella, le da otro sorbo a su coma y empezá a jugar con su dedo sobre la superficie de la misma

Cadenas De Sangre Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora