Capítulo 10

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(Varios siglos después...)

(Ume)

Estas malditas entrometidas, no hacen bien su trabajo y mi habitación es un desastre. Todo me enojaba, todo me daba repulsión, cuando veía a alguien o algo feo me daba ganas de destrozarlo. Sentía odio, mucho odio...por las cosas horrendas.

Caminaba por los pasillos de la casa Kyogoku, era un día más de trabajo en este lugar. Todas las mujeres iban y venían para poder arreglarse y atender a los clientes, aunque al pasar a mi lado mantenían la compostura y bajaban la mirada por el miedo que tenían.

Era una Oiran, una mujer de más alta jerarquía, era de las mujeres más bellas en todo el distrito rojo y eso era algo por la cual sentirme orgullosa. Mi aspecto me acompaño desde que tengo memoria, aunque no recordaba nada de mi vida como humana. Solo recuerdo el inmenso odio que tenía, todos los días recordaba ese odio permanente y no hubo un solo día que no desatara mi furia contra algo o alguien.

Aunque había ocasiones que sentía algo demasiado extraño, la joya que tenía conmigo era algo que me hacia sentir extraña. Muchas veces asesine humanos junto con mi hermano que vive en mi interior, maltrate a muchas personas, pero había ocasiones que algo sucedía en mí. Era como si...sintiera que alguien estaba junto a mí, que no estaba sola y que me cuidaba siempre.

Todas las noches sueño con la misma persona, con el mismo cabello de color _(t/n) y un vestido blanco con detalles dorados. Nunca logro verle su rostro, pero sabía que estaba llamándome. Siempre estaba de espaldas y varios copos de nieve caían a su alrededor, era de las pocas veces que lograba sentir tranquilidad, me sentía...protegida.

Me sentía en un trance, caminaba por todo el establecimiento hasta que me di cuenta que llegue a mi habitación

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Me sentía en un trance, caminaba por todo el establecimiento hasta que me di cuenta que llegue a mi habitación. Seguía desordenada y hecha un desastre, mi enojo se estaba incrementando a niveles muy elevados. Sobre todo al ver a una de ellas llorando en medio de la oscura habitación mientras que la otra chica de cabello extremadamente amarillo intentaba consolarla.

-¿Estás bien? Cálmate un poco, no estoy enojada contigo- decía la chica amarilla- lo siento, si tienes algún problema...- no podía escuchar más y entre a la habitación haciendo presencia. Pude ver la reacción de la muchacha al sentirme, estaba tensa y con mucho miedo, podía sentirlo en el ambiente.

-¿Qué haces en mi habitación?- dije molesta mirando a las dos- ¿Es que sos sorda?- dije más enojada.

-Oiran Warabihime- había otras dos niñas en la puerta, me sentía invadida y asqueada- ella entro a la casa justo ayer.

-¿Y qué?- mire a las inferiores.

-Lamento la intromisión...vi la habitación hecha un desastre y a la niña llorando y...- me gire a ver a la nueva. Parecía asustada al igual que todos, pero sentía ese odio florecer en mi interior, no sabía porque motivo.

-Tienes razón- dije mirando alrededor dirigiéndome a la que lloraba- la habitación es un desastre- ¡Te dije que limpiaras!- estaba por tomarle la oreja para lastimarla, pero antes de poder hacerlo me vino una imagen a la mente.

MamáDonde viven las historias. Descúbrelo ahora