Capítulo 12

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(Tu)

Me sentía en el aire, tenía una gran angustia en mi interior. Sabía que mis hijos estaban al borde de su vida, pero quería ir con ellos. Quería estar con ellos hasta el final, no hubo un solo día que no soñara con darles un último abrazo y decirles cuánto los amaba. Quería..estar con ellos...

-_(t/n), todos tenemos una estrella que esta en nuestro interior- ese recuerdo...

-_(t/n), todos tenemos una estrella que esta en nuestro interior- ese recuerdo

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-¿Estrella?- decía mí yo de la niñez.

-La luz y la oscuridad siempre van de la mano, si muestras tu temor ante ella...no dudara en atacarte. Entonces devorará toda tu luz. _(t/n), nunca lo olvides, debes dejar que tu estrella interior brille...y que jamás se apague, ni ante las peores tempestades, esa es tu responsabilidad más grande.

Pude mover mi cuerpo poco a poco, sentía como mis brazos se movían levemente y finalmente pude abrir los ojos. Estaba envuelta en el cristal de plata, debido a la protección que me había dado mi madre por los aldeanos del distrito rojo de la época. 

El cristal se desintegro y finalmente pude volver a la realidad. Mire a mi alrededor y vi lo que quedaba de nuestro hogar, ya no había rastros de nada, solo algunas maderas y telas esparcidas alrededor. Levante la mirada y vi un espectáculo de fuego donde era la ciudad del distrito. 

No lo pensé dos veces y me fui corriendo en esa dirección, todo el ruido y tumulto se había vuelto totalmente silencioso, ya no había señales de nada. Pero cuando finalmente llegue a lo que alguna vez fue la ciudad de la noche me quede totalmente helada. 

Había escombros por todas partes, ni un rastro de vida humana por ninguna parte, camine entre los escombros hasta que sentí un grito en la lejanía.

-¡No! ¡No te mueras! ¡No te mueras señor Tengen!- una mujer lloraba, y me encamine hacia el sonido. Los gritos eran más intensos y finalmente pude ubicar el origen de ellos, había tres mujeres junto el cuerpo de un hombre totalmente moribundo. Su vida se estaba apagando debido a las grandes cantidades de veneno. 

Mi instinto de ayudar despertó en mi y me acerque a ellos, la luna brillaba con intensidad así que podría hacer una curación lunar. 

-¡Cállense las dos!- dijo una de ellas mientras me acercaba a ellos, las mujeres no me prestaban atención pero el hombre si se dio cuenta de mi presencia. En cuanto estuve frente a ellos me miraron desconcertadas.

-¿Q...q.quién eres?- dijo la pelinegra de ojos azules. Yo solo miraba las heridas del hombre, su ojo estaba reventado y tenía varias heridas, sin mencionar que su mano había sido arrancada. Me arrodille a su lado bajo la atenta mirada de las mujeres y le puse una mano en la cabeza y otra en su pecho. Al principio me costó, pero el milagro lunar se hizo presente, el peliblanco brillo totalmente dejando una ceguera temporal en todos. Cuando finalmente se apago el hombre estaba como nuevo, como si nunca hubiera batallado.

MamáDonde viven las historias. Descúbrelo ahora