CAPITULO 7

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Maratón 2/2

— ¿Theo?.— La sacudida en su hombro junto con el susurro de su nombre logró que Theo despertara de golpe, parpadeando repetidamente para enfocar la silueta de su hermano sentado sobre sus rodillas a su lado en la cama.

El rizado cabello se alborotaba en todas direcciones y la tenue luz de la lampara veladora, sobre la cabecera de la cama, delataba la marca de la almohada en su mejilla.

Pasando las manos por su rostro para terminar con el adormecimiento que lo cubría, volvió a mirarlo—. ¿Que sucede?

—Nosotros no devolvimos el dinero que tomamos para llegar aquí. — dijo el mellizo pequeño con angustia

—No, no lo hicimos.— le respondió Theo sin importancia

Eli se rascó distraidamente la nuca, pensativo—. ¿No deberíamos devolverlo? No era nuestro dinero.

—Mm —se sentó, encendiendo la lámpara de noche
—. ¿Por qué recordaste eso ahora? Es tarde, Eli.

—No puedo dormir.— el niño realmente parecía afligido

—¿Tienes hambre?.— quiso adivinar su hermano

—No —tomó el peluche que había dejado sentado cerca de su almohada—. Creo que deberíamos pagarle a la señora Morrell

—¿Como piensas hacer eso? —interrogó—. Papi dijo que no volveremos allí otra vez, aunque tuviéramos el dinero, no podríamos dárselo.

Los dedos pequeños del menor pellizcaron el brazo del otro cuando este cerró los ojos, preparado para dormir de nuevo—. Podemos enviárselo por correo... No?

Theo suspiró—. ¿Por qué estas siendo tan insistente?

—Me siento culpable, Theo.— dijo algo molesto, pues en realidad tenía sueño

—¿Por qué te sientes culpable tú? Yo fui quién entró a su habitación y tomó el dinero, tu no tuviste nada que ver.

—Somos mellizos, estamos conectados y siento culpa por lo que hiciste.— le dijo Eli como si fuera lo más lógico del mundo.

—Esos son los gemelos, Eli.— le recordo el mayor

El pequeño puso mala cara—. Nosotros siempre enfermamos juntos.

—Eso es porque tienes las defensas de un bebé y luego me pegas tus microbios a mi.

—Yo no hago eso.— le respondió algo ofendido

Theo arqueó una ceja—. ¿No recuerdas cuando te refriaste hace un par de meses? Tuve que llevarte desde el instituto a casa sobre mi espalda, y estornudaste sobre mi todo el tiempo. Me enfermé y la señora Morrell quitó a los demás niños
de nuestra habitación para que no los contagiaramos.

—Casualidad.— se defendió Eli

—Lo que digas —sonrió.

Volvió a sacudirlo cuando el mayor cerró los ojos—. Aun quiero pagarle, Eli.

Rendido Theo suspiró—. Bien, espera aquí —saliendo de la cama, buscó en su mochila por el dinero que les había quedado luego de viajar y lo contó rápidamente—. Nos falta demasiado.

—¿Como lo conseguimos?.— preguntó Eli tratando de pensar

—No lo sé — mordisqueandose el labio, miró a su hermano—. Podríamos preguntarle a papi?.

—Nosotros robamos el dinero, no él.— le aseguro Eli

—Lo sé —se acostó nuevamente—. Tal vez nos deje hacer algún trabajo, como hacíamos en la casa.

TU MIRADA EN MI (Adaptación)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora