soph, ¿estas bien?

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Doty junto a las chicas me despertaron la mañana siguiente, la cama de sophie estaba intacta, lo que daba a entender que no había llegado desde anoche.

hester me prestó un vestido suyo, llevaba dos días usando la misma falda y se agradecía ropa limpia.

el vestido era negro con encaje en las mangas, falda larga y acorsetado a la cintura. recogí mi larga melena en una trenza y me puse mis botas negras.

llegamos al salón de actos, hoy iban a entregarnos nuestros dones, y nada mas entrar pude ver a agie buscando a alguien con la mirada.

Solo me dio tiempo a hacer un gesto con la mirada cuando entraron los profesores dando comienzo al evento.

Ellos no explicaron en consistía la ceremonia y ordenaron hacer dos largas filas, una para la escuela del bien y otra para la del mal.

Lady Lesso empezó a insertar la aguja en el dedo de los primeros de la fila, cuando un golpe hizo que todos giraremos la cabeza hacia la puerta.

Sophie estaba allí, pero muy diferente.

Su largo pelo ahora solo llegaba a escasos centímetros encima de sus hombros, y llevaba un ostentoso vestido negro.

-espero no llegar tarde- dijo para luego  andar por el pasillo hasta llegar a Lady Lesso, quien clavó la aguja en su dedo.

Ahora mismo me encontraba atónita. Soph avía literalmente desaparecido un día entero y estaba muy cambiada.

Miré a agie para a ver si ella entendía lo que pasaba, pero estaba igual o peor que yo.

Cuando terminó la ceremonia fui a buscar a Agatha, aunque no tardé mucho ya que ella me encontró antes a mi.

- sophie esta muy rara, no la veo por días  y ahora aparece así de la nada- dijo agie preocupada

- y que lo digas- le respondí- su pelo era todo para ella, no entiendo lo que pudo pasar-

Estuvimos charlando un rato más en la cena hasta que cada una tubo que irse a su dormitorio.

Los pasillos de la escuela del mal eran fríos y oscuros.

Me recordaban mucho al bosque de gavaldon la noche que llegué a la aldea.

Cada vez que pasaba por ellos de noche un sentimiento de nostalgia erizado mi piel.

Aunque era raro que no hubiese nadie en los pasillos, todavía no había pasado el toque de queda.

O eso pensaba yo, se me había pasado el tiempo hablando con agie que se me había pasado la hora.

Me tensé al pensar en que me harían los guardias si me encontrasen merodeando en los pasillos a esa hora.

Pero me tensé aún más cuando sentí una mano en mi hombro.

Me giré bruscamente mientras que el corazón se me ponía a mil.

Pero suspiré de alivio al darme cuenta que solo era el estúpido de hort.

- dios mío, vas a matarme de un infarto algún día de estos- dije reprochandole

- uyy, no te enfades señorita amapola, matarte no está dentró de mis planes- dijo burlón- pero no debería estar en los pasillos a esta hora-

-siguiendo tu lógica, tu tampoco deberías estar aquí- dije restándole

Elevó levemente las comisuras de sus labios  para luego decir- touche-

Enserio, este chico es de lo que no hay.

EllaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora