Bang Christopher es el empresario mas poderoso y millonario de todo corea a sus 25 años, teniendo en su patrimonio miles de negocios con los cuales a formado una de las fortunas más grandes del mundo, pero a pesar de estar forrado en dinero siempre...
En cuanto Christopher llego a la empresa se dirigió directo a su oficina ya que necesitaba urgentemente hablar con su secretaria no había tiempo que perder.
- Buenos días señor Bang.
- Buenos días Sra. Hyo-ri, venga a mi oficina necesito hablar con usted.
- S... si.... si señor ya voy.
Una vez ya adentro de la oficina Christopher se sienta en su escritorio tomando una postura de dominio recargando sus hombros en el escritorio eh inclinándose un poco hacia delante.
- Tome ha ciento por favor.
- Dígame ¿hice algo mal?. - dice con algo de nervios.
- No es eso, el chico que estuvo aquí el día de la reunión, ¿Qué es de usted?
- Es el imbécil de mi hijo.
Al escuchar eso Christopher tenso la mandíbula y apretó sus puños.
Como se atreve a llamar así a mi amado solecito hija de puta agradezca que me esté controlando porque si no ya hubiera estrellado su cara horrenda contra el escritorio, respira Christopher tienes que controlarte.
- ¿Acaso lo molesto señor?, si es fue así le pido perdón esto no se volverá a repetir. Es un idiota me las a pagar, cuando llegue a la casa le daré una lección nunca olvi...
- Modere su lenguaje Sra. Hyo-ri - dijo levantando un poco la voz dejando ver su enojo por como se refería a él joven chico. - Le recuerdo que estamos en mi oficina.
- Lo... lo siento señor discúlpeme.
- Ahora regresando al tema, no su hijo no me estaba molestando. De hecho, me sorprende que una madre de exprese así de su hijo.
- Ese no es mi hijo, el fue el que arruino mi vida. El hombre que más eh amado me dejo por su maldita culpa yo me iba a deshacer de él, pero no pude por la intervención de mi madre.
- Es decir, ¿no le importa su hijo? - es ahora o nunca Christopher.
- Yo no lo quiero, no me sirve para nada.
- Entonces, ¿Cuánto dinero quiere por su hijo señora Lee?
- ¿Qué?, ¿a qué se refiere con eso?
- Mire Sra. Hyo-ri no me andaré con rodeos, me gusto su hijo y lo quiero para mí. Estoy dispuesto a darle lo que quiera a cambio de que me entregue a su hijo mas tardar a mañana.
Estas palabras dejaron sorprendida a Hyo-ri nunca se imaginó que a su jefe le llegara a gustar su hijo y mucho menos que quisiera comprarlo, pero después de todo ella siempre quiso deshacerse de él.
-Y qué dice Sra. Hyo-ri, ¿acepta el trato? - Dios perdóname por lo que voy a hacer.
- De acuerdo, acepto darle a Felix a cambio de que me de una compensación.
Christopher suspiro aliviado temía que esto resultara mal, pero en el fondo se sentía mal al ver como su madre lo ponía en venta, al ver como no le importaba en lo más mínimo la seguridad de su hijo, pero tampoco tenía el derecho de juzgarla ya que era él quien provoca la tentación de su madre, era él quien lo estaba comprando, no sabía quién era peor si la persona que lo pone en venta o la persona que lo compra.
- Bien, ¿Qué es lo quiere a cambio?
- Quiero un millón de dólares y una casa gran casa en Inglaterra a mí nombre.
- Muy bien, el dinero se lo puedo dar hoy, pero la casa se tardaría mínimo una semana en entregársela.
- Bien pero no más de una semana.
- Otra cosa señora, ni una palabra de esto a nadie porque si se le ocurre decirle a alguien de esto el trato se cancela y le quito todo.
- Tenga por seguro que no diré nada señor Bang, ¿cuándo piensa ir por Felix?
- Mañana en la tarde, también quiero que a partir de mañana ya no vuelva a la empresa nunca más. Recoja todas sus cosas y presente su renuncia.
- De acuerdo señor - Hyo-ri se levanta de la silla y cuando esta a punto de salir de la oficina Christopher le vuelve a hablar.
- Una última cosa Sra. Hyo-ri no quiero que le diga nada de esto a Felix hasta mañana. Para evitar se que escape o algo por estilo.
- No se preocupe no le diré nada.
Dicho eso sale de la oficina dejando a un Christopher victorioso y satisfecho.
- Mañana por fin estarás conmigo príncipe mío. - dice mientras sonríe y mira la foto de Felix que tenía en su fondo de pantalla.
Que la tierra retumbe y los suelos se abran, todos arrodíllense pidiendo por piedad y misericordia que el rey a logro conseguir la joya más preciada de todas ahora no habrá nada ni nadie que lo detenga y pobre de aquel que intente profanar su apreciada joya, pidan todos que al rey nunca le roben ni le falte su joya porque ese día los demonios saldrán a las calles.
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