Arnor no sabia como su contrincante le habia superado en la habilidad marcial, sus maestros, le habian enseñado a saber verter sangre sin miramientos, aunque el enemigo suplicara, aunque llorara, sabia que su espada era la herramienta para un fin mejor, el mal solo cede ante el mal, y el era la prueba viviente de ello, sus maestros lo despreciaban, como uno maestros en combate como ellos, descendientes de grandes casas nobles, artistas marciales eran obligados a enseñar sus secretos a un sucio campesino de baja casta y de dudosa madre?, pero aun asi lo hicieron, y lo hicieron bien, e unos pocos meses paso de ser un joven recientemente convertido a hombre en un ser concebido solo para el combate, sin dudas y sin temor. No tenia miedo a morir, muchas veces durante su entrenamiento lo habia deseado, pero ahora tenia una deuda que pagar y algo de maligno origen estaba internandose cada vez mas en su ser, algo que ver con la espada, alimentada por el odio hacia los demonios. Creia que tenia el poder, creia que tenia el control sobre todo a su alrededor, pero ahora llacia de rodillas ante un enemigo desconocido, este se hallaba a dos pies del suelo, levitando con una aura verde a su alrededor, mirandole con ojos inquisitoriales, analizando al ser que se postraba ante el. No sabia como habia ocurrido, creia que era invencible gracias a su entrenamiento, a la doctrina aprendida, gracias a sus armas y su armadura, muchos pensamientos pasan por su cabeza. Finalmente llega a una conclusion, mi error fue el exceso de confianza, sonrie de forma amarga y piensa, " un error de novato ".
-Crees que me as vencido, pero te demostrare que puede dar mucha mas guerra, le dijo en voz baja al espectro mientras este torcia la cabeza sin comprender que queria decir.
-Noto poder dentro de ti, dice de repente el cadaver. Su voz profunda, fria y muerta retumba en la plaza del la aldea.
-A pesar de ser una criatura viva me sorprende ver un guerrero digno de una fraccion de mi tiempo, tiempo a que no vivia un acontecimiento de este tipo.
Arnor lo miraba ignorando aquellas arrogantes palabras, durante su entrenamiento le enseñaron a sacar literalmente el "jugo" a su enemigos, aprovechar cualquier desliz, cualquier error o fanfarroneria de su contrincante, si su enemigo queria chulearse antes de morir, quien era el para impedirselo?. El se limitaria a analizarlo mientras este, este hablando. Viendo sus fuertes y sus flaqueza, aprendiendo sobre la marcha.
-Sabes que soy mortal?
-Un cadaver que deberia seguir muerto, contesto con ira Arnor.
-Muerte?, muerte, yo ya e superado eso, yo domino a la muerte, se postra ante mi cada vez que saco del largo sueño a mis huestes, no es ningun impedimento el estar muerto, la sangre ya no corre por mis venas, mi corazon ya no palpita, pero aun asi puedo hacer esto.
Mientras terminaba de hablar invoco una larza lanza osea que se clavo en el hombro de Arnor, habia logrado perforar su casi perfecta armadura. Despues mientras gotas de liquido carmesi brotaban de la herida Arnor se fijo en una cosa, de las junturas oseas de la lanza salia un humo color zafiro que se desacia en el viento y provocaba pequeñas ondas en el aire.
-Es un arma magica, por eso a podido atravesar mi armadura, es un mago y si esta muerto y es un mago eso lo convierte en un liche.
Con ojos desorbitados lle contesto a la pregunta que el ser le habia planteado en un inicio.
-Eres........................un liche
-Si! si! exacto, me gustas mortal, te matare y te convertire en mi guardia personal, te convertire, en un tumulario!!
Mientras hablaba Arnor dejo que la lanza atravesara por completo su hombro facilitandole asi el acercarse al espectro, en un momento le agarro por la parte de detras del cuello y mientras hacia eso sacaba una extraña arma de su capa y se la apoyaba en la barbilla al montruo.
ESTÁS LEYENDO
Sanguinario
FantasyLa desolación y el nada que perder puede convertir a un simple humano en una maquina asesina aterradora
