~Nueva vida~

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   (ISOGAI)

Sentía como mi cuerpo me ardía por dentro, podía sentir dolor. Pero al mismo tiempo un cálido sentimiemto, no sabría con exactitud como describirlo, era como si alguien te abrazar y acariciara esa parte que te hace sentir vulnerable.

Abrí mis ojos de golpe encontrándome con el atardecer del sol, que bañaba toda la habitación. Gracias a que la ventana estaba abierta, no sabía dónde me encontraba estaba algo confundido.

"¿En donde estoy?, ¿Como llegue a esta habitación?"

Mire la lamparita que estaba al lado de la cama, donde estoy recostado. Había un balde con agua, fue cuando note el pañuelo que tenía en mi frente.

Quince incorporarme, pero al intentarlo, pude sentir un dolor tan intenso que me hizo soltar un pequeño grito que salió de mi garganta.

- despertaste.

Oí la dulce vos de mi hembra al momento que posaba sus dos calidas manos en mi pecho, para evitar que me levantara.

- no te levantes te aras daño.

La manera con la que me trataba tan amablemente, era como una cura para mis males, con tenerla a ella casi no podía sentir ese dolor que minutos atrás me había dado.

- ¿Que.... Que fue lo..... que paso?- sentía mi garganta doler tan solo formule aquellas simples palabras- Tera... Terazaka el...

- cuando te encontré el estaba muerto.

- ¿Como.... Llegué aquí?- pregunté, no podia recordar nada.

- yo te traje.

-¿Por..... Que lo hiciste?... Me hubieras.... Dejado morir...

Cerré los ojos y una imagen del cuerpo muerto de Terazaka apareció en mi mente, yo no quería matarlo. Pero no me dio opción, solo queremos ser libres, eso acaso es pedir mucho.

- No- me dijo ella con firmeza- no podía dejarte morir.

- ¿Por que?- pregunté nuevamente, queriendo saber el motivo- no me conoces... Soy un moustro... Que lo único que quiere es ser libre.

Sentí como algo cálido cariciaba mi mejilla, era ella. Megu estaba acariciando mi mejilla con tanta delicadeza y cariño, que fue para mí imposible no dejar caer lágrimas.

Era como si un bello angel llegará con ese delicado tacto para curar todo mi sufrimiento, con tan solo tenerla a mi lado podía sentir que mis preocupaciones se hacian polvo.

- se que no te conozco- empezó a secar mis lagrimas- pero lo que si sé es que no eres un moustro.

- ¿Como estás tan segura?.

- si fueras un moustro, entonces nunca hubieras salvado a Mika de esos hombres, mi sobrina está muy agradecida contigo- abrí mis ojos encontrándome con eso ojos Oliva mirándome, con cariño- al igual que yo, por eso, déjame cuidarte como agradecimiento, yo vivo sola, Mika quería verte pero mi cuñado sela llevo, antes de que pudieras despertar.

Estaba algo preocupado, "Megu, ¿Le habra contado a alguien de que soy un hombre lobo?" y como si me leyera la mente ella me sonríe.

- tranquilo no le conté a nadie tu secreto- me aseguró, tranquilizandome por completo.

Quería besarla, marcarla. Abrazarla, quiero que ella esté a mi lado. Como mi hembra, mi pareja destinada.

- tengo mucho que explicarte Kataoka.

- eso lo podemos hablar mañana, necesitas descansar.

Asentí con la cabeza, ya que aún mi cuerpo seguía estando débil por la pelea que tuve con. Terazaka, necesitaba saber mis heridas y tomar fuerzas.

nuestra uniónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora