Park Jimin, un joven médico que en medio de una crisis existencial decidió alistarse en el ejército para aportar su ayuda humanitaria. ¿El problema? ser un omega, cosa que no era aceptado en ese ambiente.
Min Yoongi, un serio e intimidante alfa, Co...
Caminó lentamente mirando a su alrededor. Pensó en todo lo que debía hacer para poner en marcha el consultorio. Comprar muebles, pintar las paredes, arreglar algunas cañerías, y tantas otras cosas que se sintió algo frustrado. Pero necesitaba mantenerse ocupado.
Luego de su viaje a la frontera, las esperanzas de Jimin habían caído en picada, y aunque Namjoon le había jurado que seguiría buscando, sabía que era casi imposible encontrar al Coronel o a algún otro sobreviviente. Así que a costas de su mente dolida entendió que debía seguir adelante, entendió que seguía vivo y que tenía que luchar por volver a la normalidad. No quiso quedarse en Busan, aquel pueblo solo le traía tristes recuerdos e ideas tontas donde en algún momento la puerta de entrada sería tocada y frente a él se presentaría el hombre al que tanto esperaba. Pero luego de seis meses entendió que era imposible.
Taehyung necesitaba escapar también, así que sin dudar ni un poco, tomaron sus pertenencias y decidieron salir de allí para comenzar una nueva vida, una donde al menos pudiesen ocupar sus días ayudando a la gente común.
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La isla de Jeju parecía un buen lugar para establecerse. Era cálido y con pocos habitantes. Compraron una linda casa de tres plantas, utilizando el primer piso como una pequeña clínica donde desplegar sus habilidades. Claramente el lugar necesitaba refacciones pero ambos estaban decididos a hacerlo en conjunto, intentando dejar atrás aquellos momentos que, aunque tristes por haber participado de una guerra y haber visto morir mucha gente, también les había regalado la oportunidad de enamorarse y ser felices al menos por un corto período. Ninguno de los dos podía negar que parecían almas en pena, ambos habían perdido a sus alfas y sería muy difícil para ellos volver a sentir el amor y la felicidad que habían sentido junto a estos, pero debían continuar, debían seguir adelante, y que mejor que hacerlo en un nuevo lugar, con una nueva vida.
Claramente tanto la familia de Jimin como la de Taehyung no estaban del todo de acuerdo en que se fueran de casa, pero entendían la necesidad de los jóvenes. Sobre todo cuando Jimin le contó entre lágrimas a su madre el encuentro y la perdida de su alfa, de su verdadero amor. Su madre lloró a su lado, entendiendo el dolor de su amado hijo, entendiendo porque necesitaba darle otro aire a su vida. Así que sin dudas apoyó su decisión dejándolo ir a buscar su rumbo.
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