Park Jimin, un joven médico que en medio de una crisis existencial decidió alistarse en el ejército para aportar su ayuda humanitaria. ¿El problema? ser un omega, cosa que no era aceptado en ese ambiente.
Min Yoongi, un serio e intimidante alfa, Co...
Después de pensarlo mucho y de una extensa charla con su amigo, había decidido salir con EunWoo, no porque le interesara comenzar una relación con él. Sabía que era un buen alfa, pero lejos estaba de poder verlo como el otro quería. Solo aceptó la salida en modo de agradecimiento, después de todo el hombre había sido de gran ayuda desde que se había instalado en la isla. Fue claro cuando habló con él, le dijo su verdad, la espera de su amado y el porque de aceptar su salida.
EunWoo no pudo evitar emocionarse de todos modos, porque creía que si perseveraba lograría más que gratitud de parte del doctor. Decidieron ir al restaurante del centro de la isla. Uno pequeño y acogedor que servía una excelente comida. La cita iba bien según Jimin, habían hablado de todo un poco, sonriendo ante alguna anécdota y contándose acerca de sus familias y deseos a futuro. La cosa se complicó un poco cuando el alfa decidió decir que le encantaría verse a él mismo en un futuro junto al doctor. Fue ahí cuando Jimin decidió que debía volver a aclarar las cosas, ya que no quería que el otro se ilusionara ante algo que no iba a suceder.
-Está bien Jimin, no tienes que repetirlo, sé muy bien que esperas a tu alfa y que no puedes pensar en nadie más en este momento. Pero también sé que soy paciente, y puedo esperar todo el tiempo que sea necesario, quizás algún día pueda despertar en ti el interés que tu despiertas en mi- soltó con algo de esperanza en sus ojos.
-Eso significaría que mi alfa no vuelva y dudo mucho que pueda sentirme bien si eso sucede, no quisiera que te sentaras a esperar EunWoo, realmente no creo que valga la pena- explicó intentando matar del todo las esperanzas del hombre.
-Como yo te veo, creo que vale mucho la pena, estoy convencido de eso Jimin- respondió. Al parecer el hombre era más terco que una mula y no iba a bajar los brazos tan fácilmente.
El médico le regaló una pequeña sonrisa. Pensó en que si Yoongi no existiera no podría evitar enamorarse de EunWoo, pero existía, su cuerpo le decía que estaba ahí afuera y que pronto volvería a él. Entonces cualquier pensamiento hacia otro alfa moría al instante.
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Durante la mañana la clínica se había convertido en un caos total. Por la noche un avión que debía aterrizar en la isla había sufrido un desperfecto y los tripulantes de la misma habían caído al mar. Muchos murieron al instante y los pocos sobrevivientes habían sido trasladados con urgencia ya sea al hospital comunal de la isla como a la clínica de Jimin.
Las corridas iban de un lado al otro. El médico había realizado ya tres operaciones de urgencia, mientras los enfermeros se dedicaban a curar las heridas menos complicadas.
De pronto los gritos resonaron en el ambiente, un herido de gravedad entraba por la puerta principal, siendo arrastrado por dos paramédicos que ayudaban cuando era necesario. Jimin se acercó enseguida para trabajar en el nuevo herido, pero todos sus músculos se paralizaron al ver al hombre sobre la camilla.
-Doc, ¿se encuentra bien?- preguntó MinHo al ver la reacción asombrada del médico.
Jimin sintió una presión en el pecho y sus ojos se aguaron. Aún así decidió que si no salía de su propio estupor el hombre moriría pronto. Corrió detrás de la camilla mientras gritaba órdenes a todos a su alrededor. -MinHo, asegúrate de que Taehyung no se acerque al quirófano hasta que termine con esto, por favor prometelo-
El enfermero no entendía por qué el doctor pedía eso pero asintió prometiendo que se encargaría.
Jimin comenzó a operar pasando las siguientes seis horas concentrado en hacer su mayor esfuerzo para salvarle la vida al joven enfermero que estaba en su sala de operaciones. Se mordió su labio inferior cuando logró terminar la operación con éxito. Solo debían esperar las cuarenta y ocho horas más largas de su vida.
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Jungkook estaba ahí, luchando por vivir y quien sabe quizás tendría respuesta a todas las preguntas que Jimin tenía para hacer.
-¿Qué me estás ocultando?- la voz grave de su mejor amigo lo hizo saltar en su lugar.
-Carajos Tae, ¿por qué me asustas?-
-Aún no respondes lo que te pregunté-
-¿Por qué crees que oculto algo? No sé de qué hablas- respondió evitando su mirada.
-Desde que te recibiste de médico y yo de enfermero siempre participé de todas las operaciones que has hecho, sobre todo porque recuerdo que alguna vez dijiste que solo confías en mi cuando estás en circunstancias cruciales con algún paciente. Además de que te conozco de toda la vida y conozca esa mirada y cuando te muerdes el labio, así que no me hagas volver a preguntar Jimin, dime de una vez- explicó sin dejar de verlo.
-No quiero que hagas un escándalo- comentó volviendo ahora si a mirarlo.
-¿Y por qué haría eso?- preguntó confundido.
-Porque conoces al hombre herido que operé sin ti, y sé que cuando te diga quién es vas a hacer un escándalo-
Taehyung abrió sus ojos de par en par y habló. -¿Es alguien de mi familia?- indagó con un nudo en su garganta.
-No... aún...- respondió con duda.
-No entiendo, habla de una vez Park porque me estás poniendo nervioso- soltó enrojecido.
-Ok, te diré quién es, pero primero debes prometerme que harás caso en todo lo que te diga y eso significa que vas a dejar que pasen cuarenta y ocho horas antes de entrar a la sala y comenzar a llorar como maniático-
-Jimin, me estás matando, puedes hablar de una vez y explicarme ¿por qué yo haría un escándalo?-
-Jungkook es a quien acabo de operar-
Taehyung entrecerró sus ojos, incrédulo sonrió, a caso su amigo podía hacer semejante broma pensó. Pero al ver el rostro serio de Jimin entendió que no se trataba de una broma. -No es cierto- exclamó con los ojos llenos de lágrimas.
Jimin lo miró serenamente y entonces Tae comprendió que era verdad, que era Jungkook quien estaba luchando por vivir. Era su alfa, quien había hecho todo para encontrarlo. Quien había sobrevivido quizás al peor de los infiernos y quien no se había rendido solo para volver a él como lo había prometido antes de irse aquella mañana junto al resto del escuadrón.
-Volveré a ti Tae, te juro que lo haré, ya no podría vivir sin ti mi amor-
Recuerda claramente las palabras del alfa cuando se despidieron y la sensación que había quedado en su pecho, sabiendo que no le mentiría y que buscaría la forma de volver. Y lo había hecho, Jungkook estaba ahí, lo había encontrado. Había cruzado todo el país para por fin cumplir su promesa.
Solo debía esperar cuarenta y ocho horas, solo eso.
Tranquilo amor, estoy aquí, y ya nada nos va a separar, pensó y se sentó frente a la puerta que daba al quirófano y de donde no se movería hasta que pasaran esos dos días.