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Recuerdame

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Quedan poquitos capítulos para terminar esta historia. Realmente gracias por esperar cada actualización, por votar y comentar.
Disfruten hasta el final!
Se les quiere MALEMI09 💜






La mañana en la clínica se estaba haciendo pesada.
La gente no dejaba de llegar allí con diversas dolencias y pequeños accidentes domésticos.
Jimin sentía que su paciencia se agotaba.
Recordaba que así habían sido sus días en Busan cuando, junto con Tae habían decidido enlistarse en el ejército, cansados de la misma insípida rutina.
Ahora todo parecía un deja vu. Otra vez pacientes yendo y viniendo con alguna que otra tontería. Alguna rodilla raspada, algún dedo astillado.

Tiró su cabello hacia atrás con sus propios dedos y miró a su amigo quien lo veía con una pequeña sonrisa.
-Cambia esa cara- exclamó risueño

-Es la única que tengo- bufó

-Que mala suerte la tuya- soltó, para luego reír más fuerte.

Jimin lo volvió a mirar y no contestó. Se quitó los guantes de trabajo y salió por la puerta trasera para respirar algo de aire puro. Una fuerte presión sintió de golpe en el pecho. No sabía que era pero su lobo había comenzado a rasgar su interior.

-¡Alfa!- gruñó de golpe

-¿De qué hablas?- indagó a sí mismo.

-¡Alfa!- repitió y lanzó un aullido que Jimin nunca había escuchado antes.

Caminó rápidamente, buscó las llaves de su auto y se puso en marcha.
Ni siquiera sabía a dónde debía ir pero sin dudar salió apresurado.

Taehyung lo miró sin entender la actitud del otro pero no le dio tiempo a preguntar nada.

-¡Alfa!- repetía una y otra vez su lobo mientras daba vueltas en su interior.

-¿A dónde? Dime a dónde debo ir- preguntaba al borde de la desesperación.

De pronto detuvo su auto frente al hospital, no entendía por qué lo había hecho, pero aún así, siguió sus instintos.
Bajó rápidamente y se acercó hasta la recepción.
La doctora Yun lo recibió con una sonrisa.
Saludó y sin preámbulos preguntó por algún paciente sin familiares que estuviera allí.
La respuesta fue la misma de siempre. Entonces pensó que su lobo se había equivocado, aunque la presión en el pecho continuaba y su lobo no dejaba de clamar por su alfa.

-No está aquí- intentó calmar a su animal interno.

El gritó de la doctora lo detuvo de golpe y la esperanza vibró en todo su ser.

Un paciente sin memoria había llegado, y Jimin no esperó más para ver si ese era su amado coronel.


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-Al parecer sufrió un colapso, todavía no pudimos vislumbrar si fue por el accidente aéreo o por las drogas que le suministró Choi- explicó la doctora mientras caminaba por el largo pasillo que daba a las habitaciones de los allí internados siempre seguida por Jimin.

El cantar de las avesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora