5- Envidia

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Capítulo 5:

Envidia.

-Tengo que pedirte un enorme favor. –dijo Alina entrando en la habitación de su hermano a las siete de la mañana.

-¿Qué quieres? –dijo despertando lentamente.

-Necesito que les digas a mamá y papá que vomité, para convencerlos de que estoy descompuesta. –explicó Alina, Edin la miró con incredulidad.

-¿Por qué quieres eso?

-Es que no hice mi trabajo de biología para hoy, era un trabajo de vacaciones. Por favor Edin, hermanito de mi alma.

-Eres una floja. No puedo creer que te gastaras tanto tiempo en tonterías junto a Élaine y no hagas ni tu tarea.

-Tú lo dices porque no tendrás que ir a la preparatoria, ya que como eres un prodigio tienes una estúpida beca junto a tu novia. –Contestó Alina, desde hacía ya un tiempo había estado muy estresada y ligeramente celosa de su hermano. El chico se quedó anonadado de lo que dijo su hermana, ni siquiera le molestó que dijera que Halinor era su novia. Si no que le preocupó mucho su hermana. Nunca le había gritado así, no es que no le hubiera gritado nunca. Pero su voz había sonado triste, ahogada. También rencorosa. Ni siquiera llegó a contestarle algo, porque Alina se fue ni bien terminó de hablar.

Edin siempre fue inteligente, tanto o más que el promedio. Nunca tuvo que esforzarse para aprender las cosas ya que le era natural recordar todo lo que escuchaba, y con tan solo trece años escribía cosas que escribirían adultos. A pesar de no ser muy social, el joven lograba todo lo que quería, desde escribir cosas geniales, hasta ganar en muchos deportes diferentes. A lo largo de su vida Edin había practicado natación, vóley, básquetbol y otros muchos deportes, también había aprendido inglés, y alemán. Claro que el francés era su idioma natal, y sabía un poco de español debido a estar cerca de un país de esa habla. Sus notas siempre fueron buenas, o por lo menos nunca llegó a reprobar alguna materia.

Alina, en cambio, nunca logró nada significativo. Aunque inteligente, era normal. Tenía que estudiar de vez en cuando para los exámenes, no podría escribir ni un cuento para niños, tampoco tenía algún talento oculto. Su fuerte eran las amistades, aunque Élaine fuera su mejor amiga, ambas tenían muchos otros amigos, Alina, practicó al igual que su hermano muchos deportes y actividades a lo largo de su vida. Y ahora con dieciséis años iba a una escuela técnica. Aunque fuera particularmente buena en las matemáticas, para lo demás era una chica completamente simple. ¿Bonita? Sí, bastante. ¿Delgada? Claro, debido a hacer deporte. ¿Mejor que su hermano? Ni cerca, no importaría cuanto se esforzara ella, no podría evitar envidiar a Edin.

A pesar de no darse cuenta, él y Halinor eran muy, (tal vez demasiado) inteligentes. ¿Por qué? Pues porque ambos habían peleado toda su vida por superarse mutuamente, lo que uno hacia, el otro debía hacerlo mejor. Esto era una de las cosas que habían unido a Élaine y Alina, ambas no eran ni por mucho, tan talentosas en algo como lo eran sus hermanos para sus talentos.

-Lorena. El lunes de la semana que viene empiezan las clases de la academia Arvest. –Se escuchó decir a León. –Hablé con Uriah, me dijo que por su parte piensan ir el domingo, la Academia está abierta a los padres desde el sábado. Creo que Gala pensaba organizar contigo para ver si vamos juntos.

Los viajes en las familias Doyle y Green raramente eran separados, desde hace nueve años que se conocían y solo un puñado de vacaciones las habían pasado por separado. Ya eran familia, e incluso los Doyle tocaban la puerta y entraban por su cuenta en casa de los Green, y viceversa. Ambas familias eran bastante parecidas, y todos los miembros tenían edades similares, separadas a veces por tan solo meses, o en el caso de Edin y Halinor, seis días.

Los ojos del ArtistaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora