Capítulo 11:
Trasnochemos/ Despiértame.
El viaje pasó particularmente rápido, los asientos eran muy cómodos, y Halinor se sentó con las piernas cruzadas sobre el asiento, además, estaba escuchando música con Edin, por lo tanto cada uno usaba un auricular. Y hablaban de las canciones.
Durante el último mes, ambos habían adquirido parte de los gustos musicales del otro, así que casi todas las canciones que actualmente estaban en el celular de Edin, Halinor ya las conocía.
Cuando se escuchó la voz por los altavoces de que ya estaban en la estación en la que debían bajar, Edin bajó las maletas de arriba. Y ambos se dirigieron a la puerta del tren. Fuera, estaba lleno de gente que entraba o salía del tren. Halinor le había dicho a Gala que llegarían a las seis. Solo para poder bajar tranquilos del tren sin que los arremetieran a palabras, probablemente estarían llegando, faltaban unos diez minutos. Poco después, Edin sintió la mano cálida de su madre, en el hombro. Y luego la abrazó fuertemente. Edin era de la misma estatura de Lorena, por lo que se veía muy extraño. Halinor también abrazó a sus padres, y claro, a los Doyle, su segundo par de padres. Alina y Élaine abrazaron a sus hermanos, con mucho cariño. A diferencia de lo que ambos esperaban.
-¿Cómo pasaron su mes escolar? –preguntó Alina, aparentemente estaba omitiendo la pelea que habían tenido antes de que se fueran a Arvest.
-Genial, tuvimos clases como para llenar un año... Pero es todo demasiado bueno en Arvest. –contestó Edin.
-Qué raro que no estés quejándote de Halinor, normalmente podrías haber dicho "Todo fue perfecto menos ella." –respondió Élaine, mirando al chico.
-¡Hey! No puedo quejarme de algo que causé yo mismo. Además, ya tenía la costumbre de ser el vecino de Halinor. –replicó pasando el brazo por el hombro de la chica en forma de broma. Aún así, los seis integrantes de las familias quedaron impactados por el gesto. Halinor sonrió de lado pero sacó la mano de Edin de encima.
-No me toques, perro inmundo. Sigo enojada porque mojaste mi tarea de matemática con café, antes de que ir al room. –Respondió ella, pero la seriedad no le duró. Poco después se rió, recordando lo ridículo del momento en el que se mojó su tarea.
-Por dios, me devolvieron a otra persona... Mi hija nunca reiría abiertamente de una situación que implique a Edin Doyle. Mucho menos junto a él. –Murmuró Gala, sonriendo. Siempre había querido que ambos fueran amigos. Luego de ese comentario, todos la miraron, y poco después, salieron de la estación, para irse a sus casas. -¿Están muy cansados del viaje?
-No, por lo menos yo, me encuentro perfecta. ¿Edin? –el chico levantó el pulgar en señal de que estaba bien. Entonces, la chica se dirigió de nuevo a su mamá-¿Para qué?
-Queríamos saber, pensábamos cenar juntos, pero si estaban cansados lo dejábamos en almuerzo para mañana. –Contestó León. Edin y Halinor asintieron uno tras otro.
-El viaje fue un descanso comparado a los sábados en Lausana. Nina y Carlo gritan como el demonio, y saltan, corren, hablan, ríen... Tienen energía para abastecer todo París. –replicó Edin. Halinor giró los ojos, pero asintió.
-Nunca paran, son unos bastardos, pero son geniales... Ambos. Y muy talentosos. Por cierto, hoy debemos entrar en línea, porque si no, Nina enloquecerá... Incluso puede que crea que ya la olvidamos. –comentó Halinor. Luego sonó el celular en su bolsillo. Era un mensaje, desbloqueó la pantalla y se sorprendió al abrir el texto. "conéctate" –Es... Emma. Creo que se equivocó de contacto.
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Los ojos del Artista
Teen FictionEl arte es la más pura expresión. 'Las palabras en un escrito', según Edin Doyle. O los colores de un lienzo, piensa Halinor Green. No solo esto, sino otras miles de cosas son las que provocan los desacuerdos de ambos adolescentes, que solo super...
