Capitulo 14

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Seguía hipnotizada con lo que veía
¿Así qué el Dios que nos inculcaban en todos lados también era algo así como el mismísimo Diablo? ¿Y si todo era una mentira y el diablo solo nos quería hacer creer que podía haber algo bueno?. No, por que si existía el mal, me imagino que al igual el bien. Si no, no hubiese podido seguir adelante y encontrar a Scott. O por el simple hecho de que fui un ángel, y ahora soy un ángel caído más bien, esto no podía pasar, no a mi. Asael tenía razón, me mostraría el infierno, yo ya conocía el cielo y la tierra como nadie más lo hacia.

- Hija mía - susurro con voz demoniaca y yo me quede estática ante lo que tenía frente a mi, esto debía ser una broma, era prácticamente imposible

- ¿Tu eres.....?- pregunte sin terminar la frase

- Si. Lo soy. Soy tu padre, tu rey y por supuesto que Lucifer en persona querida - agrego y sonrió maquiavélicamente haciendo brillar dos orbes rojos con intensidad

- Pero esto no.....- susurre con miedo

- ¿Puede ser verdad? - termino la frase, estaba totalmente perdida, esto en serio no podía pasar, ¡Esto no es de Dios!, ¿Qué demonios...?

- Te daré un par de días más como mortal en la tierra, aunque en realidad ya eres inmortal, o tal vez piense en arrebarte todo, depende de como te comportes hija mía, pronto vendrás a mi a destruir todo a tu paso - sonrió aún más

- Y... con que te casarás - afirmo, mirando sus filosas garras

- ¡No puedes hacer esto! - grite descontrolada

- Claro que puedo y ya lo hice - una sonrisa malvada se posó en su rostro

- Mira - me tomó de los hombros haciendo pegar un saltito por su toque frío y cálido a la vez, hacia que una corriente eléctrica recorriera toda mi espalda. Me giro señalando con una de sus manos todos los demonios que torturaban a humanos de distintos modos, hasta los que posiblemente nadie había conocido. Lo peor de todo es que podían seguir haciéndolo, su tortura jamás acabaría, ese fue su castigo por haber hecho ciertas cosas cuando estaban en vida

- Todo este es tu reino - mostró la terrorífica escena del infierno

- No lo quiero - susurre con lágrimas amenazantes de salir

- No es si quieres, es que tienes, ya sabe quien eres y cual es tu fiel destino, el cual no va a abandonarte - dijo caminando y tomando una copa que apareció mágicamente en su trono

- ¿Quieres? - me ofreció - Es sangre de virgen - puse una mueca de asco y la repulsión por este lugar se introdujo en mi y lágrimas rodaron por mi mejilla mientras el príncipe de las tinieblas bebía

- ¡Oh casi lo olvido!, Te tengo una sorpresa - me guiño un ojos y llamo al demonio que hace un rato me había traído aquí. El traía al causante de mis pesadilla, y al responsable que tuviera que pasar tanto tiempo en un estúpido internado. Mi tío.... Estaba pálido y raquítico, su piel se veía lastimada y sinceramente me alegraba verlo así de mal. Lo mire con total odio y ganas de asesinarlo de nuevo, ¡maldito infeliz! cuando estuve a punto de lanzarme a golpearlo los brazos del diablo me detuvieron

- ¿Lo recuerdas? - Hablo Lucifer logrando frustrarme

- Como olvidarlo - susurre con total odio y el maldito levanto la cabeza

- Lo siento, no sabes cuanto me arrepiento mi niña - dijo mi tío arrepentido

- Ojalá te pudras y sufras mucho más de lo que ya lo haces - grite fuera de si

- Y lo hará - susurraron el demonio y Lucifer al mismo tiempo soltando una carcajada malévola, el demonio tomó su cuello, lo giro y lo rompió, sonreí ante eso

- Bien, es hora de que vuelvas a casa, pero pronto volverás aquí, a tu hogar y corre que el tiempo también lo ha hecho, hija mía - susurro con esa voz escalofriante y con un chasquido de dedos apareció mucho humo haciéndome toser, y agite las manos para desaparecer el humo que nublaba mi vista y cuando este desapareció y logre divisar mi campo visual y me desmaye

***

Desperté y mi cabeza dolía y mucho, pase una mano por mi frente apartando unos mechones de mi cara, note que estaba en una habitación totalmente desconocida para mi memoria, al parecer estaba algo descuidada. Habían telas de araña por todos lados, el papel tapiz de las paredes estaba rasgado y había polvo por todos lados, no recordaba nada, sólo recuerdo que salí del internado por haber asesinado al cerdo de mi tío. Se lo merecía, mi estúpida madre no creyó que me violo, y yo hice lo que debía, recuerdo cada pequeño detalle de ese día.

Flash back

Cuando termino de penetrarme como por quinta vez lastimándome, se subió el pantalón cerrando su cremallera y me sonrió hipócritamente mientras que yo no podía parar de llorar, me toco por todos lados, me sentía sucia e inútil, me dolía todo el cuerpo

- No te vistas mucho - dijo mirando el vestido que él rompió - Volveré por más en unos minutos - y soltó una carcajada

Me hice un ovillo, quería a mamá conmigo, pero volvería hasta dentro de 3 días, la necesitaba aquí conmigo, no allá de viaje. Me levanté y cerré la puerta con seguro aunque sabía que era inútil, él entraría y me derrotaría, violandome de nuevo, yo solo tengo 9 años, obviamente su fuerza sería mucho más superior a la mía, recordé las tijeras de la escuela, tome mi mochila y las saque, tenía el suficiente filo para hacerle daño

- ¡Abre la puerta enana inútil! - grito mi Tio al otro lado de la puerta y no respondí, los tome e hice mis manos hacia atrás para que no pudiera verlas, este forzó la cerradura y entro

- Voy a castigarme idiota - sonrió y se bajó los pantalones de nuevo

- Ven aquí - susurro y yo me acerque con una sonrisa siniestra, y sin que él se lo esperara. Saque las tijeras y corte su miembro violentamente, con un solo corte fue suficiente y este calló el suelo de rodillas mientras su entrepierna no dejaba de sangrar, lo empuje y callo al piso gimiendo de dolor y empece a apuñalarlo sin piedad. Lo apuñale, una y otra vez hasta que lo vi morir desangrado.

Salí rápido de la habitación y corrí sin rbo fijo, no había nadie, estaba allí, sola...

Punto de vista de Scott

Cuatro años pasaron desde que la perdí de nuevo, el día de la vela de mi hermano desapareció sin dejar pista alguna, tal vez se fue, huyo de los problemas y me dejo con este dolor instalado en mi pecho, su ausencia me dolía, aunque quizá así se sintió ella todas la veces que la abandone y no tenía idea de cuanto me arrepentía de haberlo hecho

- Scott, ayúdame - suplico Asael

- Eli no deja de llorar - susurro y asentí para que la trajera. Eli era la hija de Jane y Asael, lamentablemente Jane murió en el parto y eso fue un golpe duro para Asael. En estos 4 años pasaron demasiadas cosas, mis padres fallecieron, los padres de Elizabeth se separaron por esa razón ahora vivíamos en Roma. Queríamos dejar atrás todo lo ocurrido, la muerte de los seres que más amábamos

Foto de Lucifer

Una vida demoniacaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora